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Invitación a hacer…

Para nosotras, de todas las edades; desde las inocentes hasta las inmortales, para todas y todos, los que tengan esta sensación extravagante en estos tiempos; para las distintas formas y colores, dejemos de omitir y admitamos que “sabemos” que este es nuestro tiempo, como hoy y todos los tiempos anteriores, la diferencia es que ahora lo sentimos y gozamos en secreto. Para todos, esto es lo que deberíamos estar haciendo:

Primero dejar que nuestro exterior refleje lo magnífico de nuestro interior, aunque se diga lo contrario a veces esta motivación nos hace el resto del camino más orgánico y “gozable”… Vístete con lo que quieras, y digo con lo que se te dé la gana: sensual, colorida, pragmática, bohemia, simple, desaliñada o ajustada, si ésa es tú marca personal vívela, dejemos de esconder lo que nos gusta, porque adivina… ya no tenemos que pedirle permiso a nadie!!; pinta, corta o peina tu cabello como te sientas, porque ha sido símbolo de feminidad desde siempre, así que ahora modelemos nuestra cabellera representando nuestro concepto individual de feminidad, hay que agradecer al universo por tener algo que se llama personalidad y poder usarla cuando queramos. Maquíllate o desmaquillate, que somos arte en la calle, no para ser mirada, sino para ser admiradas; deja que esas pecas y ojeras vean la luz solar sin avergonzarte y sin base, !jamás deberíamos ocultar lo que amamos¡ y si no lo amamos tanto, hay algo que debes saber… es normal que haya días que si y otros que no, lo importante es que los días de auto-amor deben sumar más, que los días de desamor contigo mismo o misma. Camina o avanza con la determinación que quieras, con la emoción por delante, o con la cabeza erguida; con el pecho avanzando más rápido que los pies, o con pasos largos y seguros, lo importante aquí, es que se escuchen esos pasos, pasar desapercibida ya no es una opción.

El siguiente paso no lleva tanta preparación y tiempo como el anterior, pregúntate cuáles son las 3 cosas que más disfrutas hacer y tomate el día para hacerlas, come lo que quieras, baila cuanto quieras, habla cuanto desees, canta en voz alta y abraza la idea de ser libre completamente, cuando sabemos de qué gozamos y disfrutamos de nuestras voluntades, no lo dejamos ir tan rápido y sabemos que debemos proteger esta parte de nosotras y del resto. Recuerda que cuando hables, debes hacerlo teniendo claro que dejaras un mensaje en otro, y ese puede ser un -tú también puedes ser feliz y libre, sentirte bien y completa porque es tu derecho-. No te disculpes por pensar distinto, ni por ser un tanto intensa cuando quieres decir algo, ni por hacer más ruido del común, que gracias a las diferencias nos sentimos más acompañadas en el mundo, al día de hoy.

Finalmente recuerda, que somos todo lo que este mundo no conoce y necesita, somos amor, creatividad, suavidad y acogida, somos constructoras; somos perdón y oportunidad, reparadoras y conciliadoras, pero también líderes, ejemplos a seguir, productoras y doctoras; somos las justicias y peleas por lo bueno, e incluso los chamanes de la vida, somos la visión y la pasión de la resiliencia que traen todos los que han sido distintos alguna vez, y somos la unión de todo lo que puede llegar a crecer en la vida.

Estoy tan orgullosa, nos siento tan cerca y veo un potencial que me deja impresionada, doy gracias a la diversidad por darnos motivos y voz para caminar claras y fuertes, aplastando mitos y miedos, sembrando seguridades y justicias.
Amemos nos todos, comenzando por nosotros mismos y representando en cada arista de nuestra vida, la esencia que nos caracteriza… Ser feliz no es un cuento, es como deberíamos ser y si esto no es así, date el tiempo para pensar y redireccionar el camino.

¡Felicitaciones y saludo a todas y todas 😀!

Rayo Pizarro A.

Todas íbamos a ser reinas

Todas íbamos a ser reínas, de cuatro reinos sobre el mar: Rosalía con Efigenia, y Lucila con Soledad.

En el valle del Elqui, ceñido de cien montañas o de más, que como ofrendas o tributos, arden en rojo y azafrán. Lo decíamos embriagadas, y lo tuvimos por verdad, que seríamos todas reinas y llegaríamos al mar.

Con las trenzas de los siete años, y batas claras de percal, persiguiendo tordos huidos en la sombra del higueral. De los cuatro reinos, decíamos, indudables como el Korán, que por grandes y por cabales alcanzarían hasta el mar.

Cuatro esposos desposarían, por el tiempo de desposar, y eran reyes y cantadores como David, rey de Judá.

Y de ser grandes nuestros reinos, ellos tendrían, sin faltar, mares verdes, mares de algas, y el ave loca del faisán.

Y de tener todos los frutos, árbol de leche, árbol de pan, el guayacán no cortaríamos ni morderíamos metal.

Todas íbamos a ser reinas, y de verídico reinar; pero ninguna ha sido reina ni en Arauco ni en Copán.

Rosalía besó marino ya desposado en el mar, y al besador, en las Guaitecas, se lo comió la tempestad.

Soledad crió siete hermanos y su sangre dejó en su pan, y sus ojos quedaron negros de no haber visto nunca el mar. En las viñas de Montegrande, con su puro seno candeal, mece los hijos de otras reinas y los suyos no mecerá.

Efigenia cruzó extranjero en las rutas, y sin hablar, le siguió, sin saberle nombre, porque el hombre parece el mar.

Y Lucila, que hablaba a río, a montaña y cañaveral, en las lunas de la locura recibió reino de verdad.

En las nubes contó diez hijos y en los salares su reinar, en los ríos ha visto esposos y su manto en la tempestad.

Pero en el Valle de Elqui, donde son cien montañas o son más, cantan las otras que vinieron y las que vienen cantarán:

<<En la tierra seremos reinas, y de verídico reinar, y siendo grandes nuestros reinos, llegaremos todas al mar>>

Gabriela Mistral.

 

El encuentro

Hace ya un año y algo, paso en mi vida algo excepcional, logro ponerme en un estado de fantasía y rosas.

No soy de las personas que espera las cosas sentada y realmente tengo suerte para encontrar lo que necesito, pero en el tema amoroso no mucho.

Sí, encontraba lo que buscaba, los prototipos de hombre que quería o pensaba necesitar. Ya había decidido que buscaría sin cansancio esa persona para mí, alguien que atestiguara mis días y cuidara mi sombra, al mismo tiempo, y de la misma manera que yo haría por él; y terca como suelo serlo, lo hice. Busque y busque, pasando por las situaciones más incomodas y divertidas al mismo tiempo, claro que en ese entonces eran para morirme, pero ahora son irrisorias. Agotada del intento y el error, pasaban los años y fui creando en mi mente una vida sola, viajes, maternidad, todo sin la figura masculina que deseaba pero no encontraba.

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You are the…

Aveces yo me enganchaba más que ellos, otras ellos más de mí. Pero abandonaba el intento al ver que no funcionaría aunque me forzara a ello. Simplemente me decía, “no somos el uno para el otro” y seguía mi camino, un poco decepcionada y desganada.

Hasta que por cosas de la vida una tarde acepte salir con un hombre que definitivamente no era lo que yo esperaba.

Nos enamoramos rápidamente, comenzamos a ser novios o pololos a la cuarta cita y en dos meses nos fuimos a vivir juntos!!

Antes de él siempre pensé que el mayor dolor de las personas era el sentimiento de estar solos, ese sentimiento que tenemos cuando nos vamos de la casa de nuestros padres por nuestra cuenta o cuando terminamos una relación que en algún momento era planeada para la vida eterna. Ese pensamiento de “nacemos solos y moriremos solos”, que se ve reflejado sobretodo cuando caminamos en la calle todos ensimismados y a la defensiva.  Bueno, ese sentimiento que creía intrínseco desapareció cuando comenzamos a estar juntos, y esa fue definitivamente una señal.

El final de la historia es incierto aún, podría ser en 20 años más, en 3 días más, mañana o nunca, ustedes serían los primeros en saber.

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Pero a lo que quiero llegar con esto es que si no me hubiera arriesgado como lo hacia, jamás lo hubiera llegado a conocer, o quizás hubiera escapado como en tiempos anteriores.

Las personas pensamos mucho más allá de lo que aveces nos sirve, conozco a muchos que se preocupan tanto por no ser dañados que no dejan a nadie entrar. Pero la vida tiene altos y bajos y si te dañan no será la primera ni la última vez, hay que avanzar. Después de todo antes de la caída, ese nuevo encuentro es lo mejor mientras dura.

Las relaciones no son fáciles, pero si valen la pena al 100 %. Mi relación hace salir lo mejor de mí, junto a miedos que nunca tuve antes, pero quizás sea la parte vertiginosa que necesitaba desde hace mucho.

“Si la primera vuelta no funciono, en la segunda probablemente reirás igual o más que en la primera” sigue avanzando, nunca te rindas.

Rayo Pizarro A.