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Rituales

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Momentos que empujo a revivir continuamente

Baila conmigo con melodía fugaz

Disfrutemos de tu intimidad y luego de la mía.

 

El tiempo se pausa porque así

lo pedimos, cede por envidia

a nuestros pasos a nuestros roces.

 

Acostúmbrame a tu presencia

acostúmbrate a la mía

quiero hacerte falta y que me duela tu ausencia

 

Baila conmigo en las noches de invierno

a mitad de semana

correré cada jueves

tú sabrás que te espero

lograras extrañarme el resto de la semana

mientras yo te anhelo día a día.

 

Es un común acuerdo, como ves

comencemos este ritual

juntemos años de bailes y roces

para que los rituales hagan historia

nuestra historia.

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Rayo Pizarro A.

“El hombre que conozco”

El hombre que conozco, siempre estás constante y vigilante, inserto en roles que mantiene junto al tiempo, por motivos ligado al amor. Contenedor de la locura. Viene a forjar y construir, a cuidar de lo que formas parte. Corta sus alas cuando decide que su permanencia tiene más sentido estando presente. Se irgue potente frente a la amenaza, siendo imbatible si tiene porque luchar.

Indomable en sus días juveniles, va dejando pasiones en sus pasos. Tras ideales que crecerán o cambiarán en el tiempo, sigue caminando, seguro de que avanzará aunque el terreno tiemble, y lo inunde el miedo. Creyente o no, no permitirá abatirse en escenarios crueles, serás fuerte por todos los que tiene que ser fuerte, porque sabe que así tiene que ser. Los problemas de otros los tomará como suyos, para arreglar sueños rotos, por los valores en lo que cree.

Creadores de la paz y sabios pensantes, conscientes de su poder de destrucción eligen fundar antes que abatir.

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El hombre primero. Ligero da aires de protección, instruye con voz segura y añeja, toma los problemas que uno a uno va desojando de poder y resolviendo en experiencias que algún día desentrañará, para el cuidado de su retoño; no por débil, si no, por ser de valía inigualable. Cada día va muriendo y su fortaleza de los 20 ya esta en sus décadas más lánguidas. Aun así, su conciencia sabía se gana horas eternas de entendimiento mayor, el que dará con paciencia entera al joven, porque es su deber de padre.

El hombre segundo. Viene el compañero, inseguro con expresión fuerte. Quiere ser grande y desplegar sus alas. Potente de energía y sueños, vive ansioso lo que quiere vivir. Encanta su terquedad y determinación, el amor y sus pasiones es todo lo que necesita, siempre listo para la batalla que el hombre viejo ya trata de evitar. Brillante cuando sus ideas claras avecinan e inundan lagunas de miedos, en quienes lo observamos.

Distinto a la mujer, asusta y se admira. El poder en sus manos que ellos ya conocen, lo hemos visto todos.

Somos distintos, diversos, vinimos al mundo para encontrarnos, nos encontramos porque nos necesitamos, aunque sea una batalla entendernos, la recompensa es tenernos.

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Rayo Pizarro A.

 

El encuentro

Hace ya un año y algo, paso en mi vida algo excepcional, logro ponerme en un estado de fantasía y rosas.

No soy de las personas que espera las cosas sentada y realmente tengo suerte para encontrar lo que necesito, pero en el tema amoroso no mucho.

Sí, encontraba lo que buscaba, los prototipos de hombre que quería o pensaba necesitar. Ya había decidido que buscaría sin cansancio esa persona para mí, alguien que atestiguara mis días y cuidara mi sombra, al mismo tiempo, y de la misma manera que yo haría por él; y terca como suelo serlo, lo hice. Busque y busque, pasando por las situaciones más incomodas y divertidas al mismo tiempo, claro que en ese entonces eran para morirme, pero ahora son irrisorias. Agotada del intento y el error, pasaban los años y fui creando en mi mente una vida sola, viajes, maternidad, todo sin la figura masculina que deseaba pero no encontraba.

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You are the…

Aveces yo me enganchaba más que ellos, otras ellos más de mí. Pero abandonaba el intento al ver que no funcionaría aunque me forzara a ello. Simplemente me decía, “no somos el uno para el otro” y seguía mi camino, un poco decepcionada y desganada.

Hasta que por cosas de la vida una tarde acepte salir con un hombre que definitivamente no era lo que yo esperaba.

Nos enamoramos rápidamente, comenzamos a ser novios o pololos a la cuarta cita y en dos meses nos fuimos a vivir juntos!!

Antes de él siempre pensé que el mayor dolor de las personas era el sentimiento de estar solos, ese sentimiento que tenemos cuando nos vamos de la casa de nuestros padres por nuestra cuenta o cuando terminamos una relación que en algún momento era planeada para la vida eterna. Ese pensamiento de “nacemos solos y moriremos solos”, que se ve reflejado sobretodo cuando caminamos en la calle todos ensimismados y a la defensiva.  Bueno, ese sentimiento que creía intrínseco desapareció cuando comenzamos a estar juntos, y esa fue definitivamente una señal.

El final de la historia es incierto aún, podría ser en 20 años más, en 3 días más, mañana o nunca, ustedes serían los primeros en saber.

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Pero a lo que quiero llegar con esto es que si no me hubiera arriesgado como lo hacia, jamás lo hubiera llegado a conocer, o quizás hubiera escapado como en tiempos anteriores.

Las personas pensamos mucho más allá de lo que aveces nos sirve, conozco a muchos que se preocupan tanto por no ser dañados que no dejan a nadie entrar. Pero la vida tiene altos y bajos y si te dañan no será la primera ni la última vez, hay que avanzar. Después de todo antes de la caída, ese nuevo encuentro es lo mejor mientras dura.

Las relaciones no son fáciles, pero si valen la pena al 100 %. Mi relación hace salir lo mejor de mí, junto a miedos que nunca tuve antes, pero quizás sea la parte vertiginosa que necesitaba desde hace mucho.

“Si la primera vuelta no funciono, en la segunda probablemente reirás igual o más que en la primera” sigue avanzando, nunca te rindas.

Rayo Pizarro A.