Padre

“El hombre que conozco”

El hombre que conozco, siempre estás constante y vigilante, inserto en roles que mantiene junto al tiempo, por motivos ligado al amor. Contenedor de la locura. Viene a forjar y construir, a cuidar de lo que formas parte. Corta sus alas cuando decide que su permanencia tiene más sentido estando presente. Se irgue potente frente a la amenaza, siendo imbatible si tiene porque luchar.

Indomable en sus días juveniles, va dejando pasiones en sus pasos. Tras ideales que crecerán o cambiarán en el tiempo, sigue caminando, seguro de que avanzará aunque el terreno tiemble, y lo inunde el miedo. Creyente o no, no permitirá abatirse en escenarios crueles, serás fuerte por todos los que tiene que ser fuerte, porque sabe que así tiene que ser. Los problemas de otros los tomará como suyos, para arreglar sueños rotos, por los valores en lo que cree.

Creadores de la paz y sabios pensantes, conscientes de su poder de destrucción eligen fundar antes que abatir.

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El hombre primero. Ligero da aires de protección, instruye con voz segura y añeja, toma los problemas que uno a uno va desojando de poder y resolviendo en experiencias que algún día desentrañará, para el cuidado de su retoño; no por débil, si no, por ser de valía inigualable. Cada día va muriendo y su fortaleza de los 20 ya esta en sus décadas más lánguidas. Aun así, su conciencia sabía se gana horas eternas de entendimiento mayor, el que dará con paciencia entera al joven, porque es su deber de padre.

El hombre segundo. Viene el compañero, inseguro con expresión fuerte. Quiere ser grande y desplegar sus alas. Potente de energía y sueños, vive ansioso lo que quiere vivir. Encanta su terquedad y determinación, el amor y sus pasiones es todo lo que necesita, siempre listo para la batalla que el hombre viejo ya trata de evitar. Brillante cuando sus ideas claras avecinan e inundan lagunas de miedos, en quienes lo observamos.

Distinto a la mujer, asusta y se admira. El poder en sus manos que ellos ya conocen, lo hemos visto todos.

Somos distintos, diversos, vinimos al mundo para encontrarnos, nos encontramos porque nos necesitamos, aunque sea una batalla entendernos, la recompensa es tenernos.

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Rayo Pizarro A.