miedos

¿Cómo está tu alma?

No tengo hechos científicos que me avalen, pero me parece sentir el alma en acción cuando te enteras de una noticia devastadora y sientes ese apretón en el pecho que te causa gran dolor; o la sensación que te da cuando estás presenciando algo malo y te recorre un escalofrió en el cuerpo, remarcando que algo no anda bien; o cuando miras a alguien que no conoces pero a pesar de eso, se siente cómodo y seguro estar en su presencia. Quizás la conciencia sea lo que discierne entre nuestra alma y media con nuestros conocimientos y valores, quizás sea la razón de lograr la extraña conexión con los seres vivos que nos rodean.

Alma, es una palabra compleja en estos tiempos. Es extraño escucharla cuando no proviene de un contexto religioso.  Supongo que integrar la palabra a una oración exclamativa como… -mi alma esta tranquila-, en vez de “estoy tranquila”, es un tanto extravagante por así decirlo; pero quizás sea mucho más verdadero de lo que pensamos.

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Hace un tiempo fui muy cercana a una amiga, solíamos llamarnos “amigas del alma” nos comprendíamos más allá de las acciones y de las palabras, nos entendíamos en sentimientos. Notábamos que en distintas partes de nuestras historias individuales ambas habíamos sentido miedos estremecedores, dolores gigantes o alegrías puras, sabiendo que las palabras no lograban expresar correctamente los sentimientos, terminábamos nuestras charlas sobre esas sensaciones en silencio, con risa o llanto. La conclusión eufórica de nuestros afectos siempre la apaciguaba un rico té, que nos regresaba al plano más terrenal. Esas intensas conversaciones que muchas veces eran más dolorosas que placenteras, terminaron por sentar en mí, un crecimiento notable en mi manera de ver la vida y en la forma de posicionarme en ella, sane muchas heridas antiguas, termine con muchos prejuicios formados por el desconocimiento o el miedo y me sentí más completa, le atribuyo la riqueza de esa relación a la honestidad pura que nos brindamos y creo que esa puede ser la naturaleza del alma, la sinceridad.

Pero en la vida cotidiana la comunicación de esa forma no es normal, y no es simplemente que nosotros la evitemos, también es que, el ser así de abiertos debe ser con alguien que este igual de dispuesto a mostrarse y a confiar en el otro. Debido a esto, hoy mi atención fue cautivada por una chica de tan solo 18 años que me hablaba con una integridad sensitiva sobrecogedora, era sincera aunque algunas de mis preguntas le incomodaban y me respondía con una armonía compleja, me pareció muy joven para tener la sabiduría que se desprendían de sus palabras. Hace mucho que no me topaba con alguien que me despertará la curiosidad en este tipo de temática, ocasiones como esta me hacen recordar lo interesante que es la gente.

Sé que podría aprender y complementar nuevas visiones desde ella y además, volver hablar de mi alma con alguien sería como acariciar mi crecimiento recordando tiempos pasados. Oportunidades así no se desaprovechan.

No les gustaría ver como realmente se encuentran, iniciar el día preguntándote ¿cómo amaneció mi alma hoy? no es tan difícil, quizás descubramos varías cosas que van bien y varias otras que podemos mejorar. Pensándolo seriamente el ser sincero con uno mismo aveces cuesta mucho más que con el resto. Quizás porque duele más, avergüenza más, castiga más, pero por algún lado hay que comenzar a sanar.

Así que ¿Cómo va su alma?, ¿Que siente hoy, duele, esta en paz, se siente completa, siente preocupación? Esta noche yo espero que sus almas estén de lo mejor.

Rayo Pizarro A.

El encuentro

Hace ya un año y algo, paso en mi vida algo excepcional, logro ponerme en un estado de fantasía y rosas.

No soy de las personas que espera las cosas sentada y realmente tengo suerte para encontrar lo que necesito, pero en el tema amoroso no mucho.

Sí, encontraba lo que buscaba, los prototipos de hombre que quería o pensaba necesitar. Ya había decidido que buscaría sin cansancio esa persona para mí, alguien que atestiguara mis días y cuidara mi sombra, al mismo tiempo, y de la misma manera que yo haría por él; y terca como suelo serlo, lo hice. Busque y busque, pasando por las situaciones más incomodas y divertidas al mismo tiempo, claro que en ese entonces eran para morirme, pero ahora son irrisorias. Agotada del intento y el error, pasaban los años y fui creando en mi mente una vida sola, viajes, maternidad, todo sin la figura masculina que deseaba pero no encontraba.

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You are the…

Aveces yo me enganchaba más que ellos, otras ellos más de mí. Pero abandonaba el intento al ver que no funcionaría aunque me forzara a ello. Simplemente me decía, “no somos el uno para el otro” y seguía mi camino, un poco decepcionada y desganada.

Hasta que por cosas de la vida una tarde acepte salir con un hombre que definitivamente no era lo que yo esperaba.

Nos enamoramos rápidamente, comenzamos a ser novios o pololos a la cuarta cita y en dos meses nos fuimos a vivir juntos!!

Antes de él siempre pensé que el mayor dolor de las personas era el sentimiento de estar solos, ese sentimiento que tenemos cuando nos vamos de la casa de nuestros padres por nuestra cuenta o cuando terminamos una relación que en algún momento era planeada para la vida eterna. Ese pensamiento de “nacemos solos y moriremos solos”, que se ve reflejado sobretodo cuando caminamos en la calle todos ensimismados y a la defensiva.  Bueno, ese sentimiento que creía intrínseco desapareció cuando comenzamos a estar juntos, y esa fue definitivamente una señal.

El final de la historia es incierto aún, podría ser en 20 años más, en 3 días más, mañana o nunca, ustedes serían los primeros en saber.

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Pero a lo que quiero llegar con esto es que si no me hubiera arriesgado como lo hacia, jamás lo hubiera llegado a conocer, o quizás hubiera escapado como en tiempos anteriores.

Las personas pensamos mucho más allá de lo que aveces nos sirve, conozco a muchos que se preocupan tanto por no ser dañados que no dejan a nadie entrar. Pero la vida tiene altos y bajos y si te dañan no será la primera ni la última vez, hay que avanzar. Después de todo antes de la caída, ese nuevo encuentro es lo mejor mientras dura.

Las relaciones no son fáciles, pero si valen la pena al 100 %. Mi relación hace salir lo mejor de mí, junto a miedos que nunca tuve antes, pero quizás sea la parte vertiginosa que necesitaba desde hace mucho.

“Si la primera vuelta no funciono, en la segunda probablemente reirás igual o más que en la primera” sigue avanzando, nunca te rindas.

Rayo Pizarro A.