libertad

El descubrimiento y la cosecha de la libertad

Recuerdo bien el ardor y la tensión que sentía en la piel cada vez que tropezaba, mis rodillas sangraban y el dolor se hacía intenso en mis raspadas manos, mis medias siempre estaban rotas. Según mi madre, pasaba más tiempo en el suelo que caminando bien. Seguramente en el colegio los cordones de mis zapatos, los escalones de cemento, o los empujones de otros niños corriendo, no me hacían tarea fácil reconocer el terreno; A pesar de esto jamás me molesto tropezarme o tener heridas, generalmente no lloraba, aunque el dolor fuera fuerte, quizás solo era un poco torpe o realmente me costó entender como desenvolverme en ese nuevo ambiente.

Ya joven, dejas de tropezar tanto y caer tan seguido, porque siempre estamos observando dos veces donde pisar, evitamos sentirnos vulnerables desde cualquier punto. Esto, es necesario cuando asimilas como debes manejarte entre los demás. Así que, con el tiempo me fue quedando esta sensación rara de extrañar ese ardor, el que me hacía sentir con sus molestias, cómo mi cuerpo tenía la fuerza para mejorarse a sí mismo.

“No lo sabía en ese entonces, pero el ardor representaba mi capacidad de aguante y fuerza, por eso no lloraba, no había razón cuando el cuerpo había soportado un impacto del que había salido casi ileso”

La última vez que recordé ese tipo de sensación, fue cuando salte desde un columpio en su máxima altura de balance, a los 23 años y me sentí tan bien, dentro del dolor y la risa por la necedad de la acción; Seguramente ese salto desencadenó algo, con el paso del tiempo me encargue de trepar algunos árboles y pase más tiempo en algunos sectores verdes, sin embargo, hace poco más de un año, me enfrenté por primera vez a la montaña como debía ser: con su altura, su falta de oxígeno, su presión atmosférica, sus temperaturas extremas, el dolor de todo el cuerpo, el agotamiento máximo y las frustraciones, también las grandezas que trae el camino, además del colapso mental y corporal que algunos episodios traen.

Cuando encontré esto, la sensación de ardor cobro significado, no era simplemente leve masoquismo, tenía mayor propósito del que habría pensado tiempo atrás; creo que se podría asimilar a, llevar a tu cuerpo y mente a límites que nunca habías conocido en ti mismo, o a vivir una vida completa en 24 horas de movimiento, a subir por la ruta joven y bajar viejo desde paisajes irreales, vivir solo el presente, estando increíblemente tan presente en uno.

Luego de este descubrimiento todo comenzó a desencadenar pensamientos diferentes y decisiones un tanto irracionales para el resto. Como la vida es una, decidí enfrentarme a lo que estaba soñando por las noches y me vine a vivir a un lugar desconocido para mí, con un monto mínimo de dinero para dejar todo lo que tenía de lado y buscar lo que realmente necesita mi espíritu; rutas desconocidas y una vida con los espacios que siempre he querido explorar.

“Esto tiene bastante relación a los tipos de juego que tenía de pequeña; siempre eran grandes aventuras en travesías exóticas; realmente la casa, el auto y el carrito de compras, no eran algo que cautivara mi atención en ese entonces”

Durante varios años, justifique mi libertad dándome el tiempo para tomar un café en el trabajo, o comprando cosas solo por la necesidad de adquirir algo nuevo en mi vida; saliendo a bailar entre semana, o con la copa de vino que bebes escuchando música agradable luego del trabajo; ahora, puedo reconocer que esas mismas acciones son las que muchas veces nos ayudan a pasar rutinas cargadas de dificultades, en vidas poco motivantes. La verdad es que hoy, las considero demasiado pequeñas para representar mi propia libertad.

“Sería bellísimo que todos lográramos revertir los porcentajes entre responsabilidades y tiempos libres”

La verdad es que esos tiempos libres, son tu libertad dosificada en pequeños sorbos, esperando algún día poder ser bebida a lo largo, como un trago fresco y hasta el tope del vaso. Todos nacemos libres, por lo menos en la suerte de mundo que tengo cerca. Pero a corta edad aprendemos a racionarnos y dividirnos a nosotros mismos, esto pasa sin darnos cuenta porque la libertad va de la mano con los miedos, si no sales de tu zona de confort creo que nunca podrás hallar lo que realmente te hace sentir libre o vivo. Si lo intentas y logras llegar al límite de tu zona de confort, estarás solo y repleto de miedos… pensarás en regresar, pero sería perder mucho avance… así que, solo encontrarás una acción posible, saltar, y desde el segundo en donde diste el impulso, todo tu ser va a reconocer la libertad, todo tu ser se va a sentirse completo y latente, y sabrás que ya te convertiste en una nueva versión de ti mismo.

Mi libertad está en máxima expresión, cuando luego de una larga y dura aproximación a cumbre, me siento en el suelo sudando, empolvada y mojada, mis pies están cansados, mis piernas tensas y mis manos sucias con, tierra y manchadas de pasto, ramas y flores… Respiro tratando de bajar mis pulsaciones cardíacas mientras el viento seca mi sudor, miro el sol a lo lejos iluminando todo… Mi cuerpo no puede estar más vivo, mi mente no puede estar más despierta, el mundo no tiene fronteras en ningún sentido y en ninguna dirección, el tiempo es el sol y por ese momento pertenezco exactamente a donde estoy, ésa es mi libertad.

“Hay orgullo en lo que haces y pasión por lo que descubres y vives, no hay nadie a quien culpar de nada y nadie más responsable de tus acciones que tú mismo, estás tú y el pensamiento correcto o incorrecto, eres libre y te haces cargo de ambos… Hay orgullo en probar tus límites, porque nadie te puede restringir o prohibir nada, solo estás tú y la ruta”.

Escribir en este blog es una de mis libertades favoritas, sacar uno de mis pensamientos o ideas a relucir, para que en algún punto alguien lo lea o lo encuentre, es lo que me agrada. Creo fervientemente que, no nacemos en este mundo para quedarnos en la oscuridad… no debemos permitirnos acostumbrarnos a la falta de luz.

Formas de libertad hay muchas, esta es la mía ¿cuál es la tuya?¿lo has pensado?

Rayo Pizarro A.

La vergüenza más torpe y valida.

¿Cuán profundamente molesto, tienes que estar contigo mismo para conscientemente sacarte de ese estado?

Cada cierto tiempo todos vivimos un agobio de sensaciones y emociones negativas, estas son un cúmulo de trabajo, estrés y frustración. Generalmente enfocamos esta rabia o impotencia en uno o dos culpables, “contra todo el resto”, jefes, parejas, empresas, gobierno o “contra ti mismo”, las decisiones que tomamos nos llevan a donde estamos actualmente, y si bien, hacerse cargo de nuestras elecciones no es fácil, es nuestro deber si deseamos vivir a gusto.

Llegar al punto de pensar negativamente sobre uno mismo o sobre todos los demás, no es una buena emoción para andar cargando día a día, pero quizás es la forma que tiene nuestro cerebro, cuerpo y por qué no, alma, para pedirnos un cambio; independiente a que en un estado así, las salidas son difíciles de encontrar.

Algo así me paso, note que el problema era mío una tarde que sola, continuaba frustrada y enfadada tratando de soportarme a mí misma. Cuando ya no quise seguir echando a perder mi día, hice lo primero que vino a mi mente.

Me fui a mi desierto living, puse música y escuché solo canciones que me hicieran recordar los tiempos en donde los problemas eran detalles del día, el estrés no existía, y mi cuerpo rendía al 1000%, días como mis primeros años de universidad.

swaraj-tiwari-139325

Con las luces apagadas, abrí las cortinas para ver el paisaje nocturno de la ciudad, un poco tímida comencé a seguir el ritmo de esas canciones que para nada son parecidas a los hits actuales, pero aun así son canciones que me hacían sentir eufórica en las fiestas o en las casas de amigas que disfrutaban de lo mismo.

Cuando los recuerdos de buenos momentos comenzaron a brotar, no podía parar de reírme y me fui soltando al ritmo de las cantantes extravagantes que me siguen gustando como si tuviera 15 años, entre mis pasos de baile, vi que unos rayos de luz calcaban mi silueta como sombra en las paredes, lo que me llevo a reventar en mil pedazos y me volví loca, comencé a saltar, reír, gire, expandí mis brazos hasta el infinito y seguí así por al menos unas tres horas, danzando con mi sombra, jugando con ella, tarareando las canciones, imitando a las artistas, reencontrándome con mí yo de 8 años atrás y podría decir que encantándome con la niña, adolescente y adulta que hace tiempo no tenia la oportunidad de ver. Me sentí tierna, poderosa, bella, feliz y un poco loca. En un par de horas pienso que regresé a mi esencia, a ser feliz por qué sí, a vivir momentos inolvidables y posiblemente entre todo ese sudor de noche de verano y risas, pude dejar ir problemas y malos sentimientos que me pesaban horas antes.

No crean que el inicio fue fácil, extrañamente estaba avergonzada de estar bailando sola en la oscuridad, aunque mi cerebro me preguntaba ¿por qué la vergüenza, si nadie te mira? no sabía de donde nacía ese morbo por hacer cosas que quizás por mi edad, o por mi perfil de adulta o empleada dependiente, o no sé, mujer y no niña, no puedo hacer. Así note las limitaciones que uno se va sumando en la vida; “los miedos a dañar tu imagen”, porque la imagen importa sobretodo hoy en día, el perfil que uno enseña, determina el respeto de otros hacia ti, su nivel de confianza contigo, o si quieren pertenecer o no a tu círculo. Tanta presión en ese aspecto nos vuelve herméticos, poco reales quizás, o acostumbrados a hacer lo socialmente aceptable. De ahí nacía mi vergüenza, si alguien me hubiera descubierto hubiera sido “juzgada”, por loca, rara, desubicada, o lo que encontraran pertinente.

Puede ser que sea tema personal lo de cuidar mi imagen, puede que el resto del mundo no se preocupe. Pero tenemos demasiadas referencias en los distintos medios de como debemos ser o comportarnos, lo fuerte es que llegan a ser tan imperativos que hasta yo misma me juzgue estando sola. ¿No les parece impresionante?

Solo me queda decir, que fue un momento muy íntimo conmigo misma, muy gratificante y ejemplificador. Si bien seguiré cuidando mi imagen en el trabajo y en familia, me daré nuevos momentos recreativos para que mi espíritu ande más feliz por la calle y se sienta más libre de hacer cosas diferentes solo porque sí.

Finalmente, sé que quizás no para todo el mundo sea indispensable bailar solos música de los 80 o canciones favoritas extraídas de dibujos animados, pero con las luces apagadas y las cortinas abiertas como enfrentando el mundo sin que el mismo los note, ¿lo podrían hacer? o ¿ya lo hace? Y si es así ¿cuáles serían esas  estrafalarias canciones? o ¿se han limitado alguna vez solo para cuidar su imagen?

Yo les dejo una de las mías, para que se rían e imaginen a alguien contorsionándose en la oscuridad 😊

Sí es Grimes, no juzguen jajaja

Saludos!

Rayo Pizarro A.

Folclor vigente

Hoy amanecí con el folclor que me gusta en la punta de mis dedos.

Me he planteado muchas veces, poder introducir a los jóvenes e incluso a amigos, a este tipo de mundo cultural de baile, letras y música, con el afán de intentar compartir un gusto y entendimiento de esta parte de nuestra cultura. Pero se me hace difícil al estar todos, incluyéndome, tan inmersos en la actual sociedad, un poco más individualista, sin tanta comunidad como tiempo atrás; y más allá, de que sea para compartir un momento, realmente pienso que deberíamos darle mucha más atención a esta parte de nosotros, a esta muestra de vida entre nosotros.

Al compartir costumbres que están quedando en el pasado, nos entregamos mutuamente y de forma activa, historia e importantes testimonios. La música de muchos exponentes folclóricos crea una forma de narración que testifica; actos, hechos, acciones, rituales, e ideas importantes para lo que fue, la formación de lo que “hoy” somos.

79H.jpg

Por esto, es fundamental que a los jóvenes (adolescentes, más que nada) se les siembre esta bella área desde pequeños, no para tornarlos folcloristas, si no, para que aprendan a valorar este tipo de muestras de sabiduría. La entrega de este tipo de cultura, podría generar a adultos ampliamente enriquecidos en artes y desarrollo social, preocupados por el ambiente y otros temas. Se formaría un contraste valórico de lo que hoy nos parece importante, y de lo que tiempo atrás fue significativo.

Con esto no quiero desvalorizar el presente de ninguna manera; deseo hacer parte, a nuestro pasado, para generar un mejor presente y un futuro mucho más significativo.

 

Así que hoy he querido compartir con ustedes tres vídeos de canta autores de latino américa para su disfrute, según yo, ellos van en otro camino paralelo a las modas, no las necesitan. Espero los disfruten!!

Mercedes Sosa, folclorista argentina, interpreta “La Maza” canción de Silvio Rodriguez (1982)

 

Parte de la letra “La Maza”

Si no creyera en la balanza, En la razón del equilibrio; Si no creyera en el delirio, Si no creyera en la esperanza…

Si no creyera en quien me escucha, Si no creyera en lo que duele, Si no creyera en lo que quede, Si no creyera en lo que lucha…

¿Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera,
Qué cosa fuera la maza sin cantera?

Un testaferro del traidor de los aplausos, Un servidor de pasado en copa nueva, Un eternizador de dioses del ocaso, Júbilo hervido con trapo y lentejuela

Illapu, banda chilena interpreta “Vuelvo a vivir” canción lanzada en (1991)

Parte de la letra “Vuelvo a vivir”

Vuelvo a casa, vuelvo compañera.
Vuelvo mar, montaña, vuelvo puerto.
Vuelvo sur, saludo mi desierto.
Vuelvo a renacer, amado pueblo.

Vuelvo, amor vuelvo. A saciar mi sed de ti
Vuelvo, vida vuelvo, a vivir en ti país.

Traigo en mi equipaje del destierro,
Amistad fraterna de otros suelos.
Atrás dejo penas y desvelos,
Vuelvo por vivir de nuevo entero.

Vuelvo, amor vuelvo. A saciar mi sed de ti.
Vuelvo, vida vuelvo, a vivir en ti país.

Susana Baca, canta autora peruana interpreta “Volver”  (1934) compuesta por Carlos Gardel y Alfredo Le Pera.

Parte de la letra “Volver”

Tengo miedo del encuentro
Con el pasado que vuelve
A enfrentarse con mi vida
Tengo miedo de las noches
Que pobladas de recuerdos
Encadenan mi soñar

Pero el viajero que huye
Tarde o temprano detiene su andar
Y aunque el olvido, que todo destruye
Haya matado mi vieja ilusion
Guardo escondida una esperanza humilde
Que es toda la fortuna de mi corazón

Volver con la frente marchita
Las nieves del tiempo platearon mi sien
Sentir que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Que febril la mirada, errante en las sombras
Te busca y te nombra
Vivir con el alma aferrada
A un dulce recuerdo
Que lloro otra vez

Espero les haya gustado este post!! Me demoré montones en seleccionar los músicos y sus canciones, hay demasiadas con grandes significados. Paz para todos y música por todas partes 😀

Momento “Into the wild”

Recuerdo tenía unos 9 o 10 años. Probablemente eran finales de primavera y no tenía con quien jugar esa tarde, así que me fui al “fondo” de la parcela o lo más alejado de donde estaba la casa. Camine atravesando el alto pastizal que llegaba arriba de mi ombligo, y me acosté sobre la acolchada y verde hierba.

tjtrjr

Los espacios en ese entonces eran todos muy grandes para mí, pero con mi percepción actual pienso que por lo menos a unos 20 metros de radio no había nadie cerca. Oculta en la pradera, mirando el infinito cielo con sus nubes, descubría los límites; observaba sobre las finas puntas del maicillo en donde mis ojos alcanzaban a ver cerros y arboles a los costados. “Estaba rodeada de naturaleza inhumana”; el ruido era el viento rozando contra todo, muy parecido a las olas del mar, y la brisa era maravillosa. En ese momento había paz, no solo en mí, si no en la vida, en el mundo, en el tiempo, en el todo.

 

Pensé, “soy libre”. Mi mente jugaba haciéndome creer que de alguna manera el aire que llenaba mis pulmones con ese aroma a humedad y a verde, más el sol y su calor, eran todo el alimento que necesitaba y quise imaginar que podía vivir ese momento para siempre. Me sentí tan parte del mundo como nunca había sentido, la libertad dentro y fuera de mí. Todo era energía, todo latía y se sentía perfecto.

recuerdo

 

Con el tiempo fui perdiendo ese recuerdo y junto a el, la noción de ese sentimiento que con los años, con los deberes y las normas, se volvía cada vez más falso.

Pero ese momento que he recuperado aquí, siempre me recordará que crecí libre, y donde puedo volver a encontrar mi libertad un tanto perdida, o la sensación de ella.

¿Ustedes tienen algún momento con esa sensación guardada?, no creo que siempre se pueda vivir libre, así que me refiero a ese momento en donde te dijiste -soy completamente libre y pertenezco al todo-

Espero me comentes ¿cuál fue ese momento y a que edad lo tuviste?, así podríamos juntar vídeos imaginarios de nuestras libertades para ver una película de lo que nos hizo ser libres por instantes.

Saludos!!

Rayo Pizarro A.

Una buena vida

cropped-cropped-055cfc4425d951a2990ab18eb8e2d4e32.jpg

Nunca he salido del país y gran parte de él no lo conozco, tengo un cuarto de vida y aún no he logrado sentirme libre de elegir que quiero hacer de mis años, me refiero a que uno predispone pero para ello tienes que seguir millones de pasos antes alcanzar lo que realmente quieres, ¿que se puede hacer para tomar un atajo al disfrute y nada más?

Quizás suene perezoso, pero a todos nos pasa…

Recuerdo que de pequeña me críe en campo en donde estabas sola en medio de la nada y sin mucha consciencia sentía la energía de estar liberada de todo, solo me encontraba rodeada arboles, viento, pasto y sol…

a088afdbc603289248730e74aaa41c1ca088afdbc603289248730e74aaa41c1c

pero luego en la adolescencia perdí la necesidad de sentirme conectada al mundo, en esos tiempos los chicos, el baile y las amigas, eran mi única necesidad.

Ahora anhelo tener esa percepción de libertad en movimiento, pensamiento y acción que la inconsciencia te da. Libertades que si me tomo ahora serían miradas como irresponsabilidades.

Perderse por un tiempo no estaría mal, sin conexión, sin ruido, sin rutina. Para volver a lo esencial, a las raíces. Se supone que la vida debería ser una aventura, tiene lo complicado un 100 %, pero quizás le falta un poco más de mágico disfrute.

Rayo Pizarro A.