juntos

Vieja, simple y ligera

Quiero morir vieja, he decidido que quiero morir realmente anciana en una casa a las afueras de las grandes ciudades, en el claro campo, para volver a la tierra en toda la solemnidad de mi muerte.

Me gustaría haber podido mirar el mundo cambiar y ver como mis hijos se convierten en padres pagando pecados infantiles con otros infantes, me gustaría quejarme de todo y reírme de nada, no entender la vida social actual de ese entonces. Decir cada vez que escuche una buena nueva – … ah, los jóvenes de ahora, no son como los de antes- y que la hora del té sea durante todo el día, que mis pasatiempos sociales sean visitar mi jardín para charlar con mis jazmines y rosas y que mis pensamientos deambulen en lo que con el término de la energía uno va entendiendo, lo importante, lo que deberíamos valorar que a veces no se puede contar, que a veces no se puede ni ver.

Pero no quiero llegar a esos días sola, quiero que mi viejo hombre, compañero, este a mi lado. Que podamos mirarnos en silencio hundiéndonos en nosotros, yo pudiendo encontrar en sus ojos restos perdidos de tiempo, que delatan la pastosa vida que llevamos dentro, tantas historias dentro de dos cristales extensos, brillantes y apesadumbrados, así recordaría lo corta que es la vida, para advertirle a mis nietos que vivan felices cada segundo, para decirles que calmen sus penas con risas y que no se preocupen por las enfermedades, esas llegan de igual forma.

Quiero llegar a vieja para poner atención a como el sol quema mis desgastados brazos haciéndome sentir bella nuevamente, quiero poner vals y baladas de amor para recordar bellos tiempos mientras limpio los sueños nunca cumplidos, lo que ya no puede ser desarreglado. Quiero tomar la mano de mi viejo, esa mano grande que alguna vez fue fuerte y dormir así, templa, ligera y completa, esperando paciente el momento de mi partida, sonriendo por la historia cumplida, preocupándome enteramente por quién se ira primero y que pasará el otro en la espera.

Rayo Pizarro A.

El encuentro

Hace ya un año y algo, paso en mi vida algo excepcional, logro ponerme en un estado de fantasía y rosas.

No soy de las personas que espera las cosas sentada y realmente tengo suerte para encontrar lo que necesito, pero en el tema amoroso no mucho.

Sí, encontraba lo que buscaba, los prototipos de hombre que quería o pensaba necesitar. Ya había decidido que buscaría sin cansancio esa persona para mí, alguien que atestiguara mis días y cuidara mi sombra, al mismo tiempo, y de la misma manera que yo haría por él; y terca como suelo serlo, lo hice. Busque y busque, pasando por las situaciones más incomodas y divertidas al mismo tiempo, claro que en ese entonces eran para morirme, pero ahora son irrisorias. Agotada del intento y el error, pasaban los años y fui creando en mi mente una vida sola, viajes, maternidad, todo sin la figura masculina que deseaba pero no encontraba.

IMG_20160116_010227

You are the…

Aveces yo me enganchaba más que ellos, otras ellos más de mí. Pero abandonaba el intento al ver que no funcionaría aunque me forzara a ello. Simplemente me decía, “no somos el uno para el otro” y seguía mi camino, un poco decepcionada y desganada.

Hasta que por cosas de la vida una tarde acepte salir con un hombre que definitivamente no era lo que yo esperaba.

Nos enamoramos rápidamente, comenzamos a ser novios o pololos a la cuarta cita y en dos meses nos fuimos a vivir juntos!!

Antes de él siempre pensé que el mayor dolor de las personas era el sentimiento de estar solos, ese sentimiento que tenemos cuando nos vamos de la casa de nuestros padres por nuestra cuenta o cuando terminamos una relación que en algún momento era planeada para la vida eterna. Ese pensamiento de “nacemos solos y moriremos solos”, que se ve reflejado sobretodo cuando caminamos en la calle todos ensimismados y a la defensiva.  Bueno, ese sentimiento que creía intrínseco desapareció cuando comenzamos a estar juntos, y esa fue definitivamente una señal.

El final de la historia es incierto aún, podría ser en 20 años más, en 3 días más, mañana o nunca, ustedes serían los primeros en saber.

9b4201ca47d80b79dfb32cc1014a7823

Pero a lo que quiero llegar con esto es que si no me hubiera arriesgado como lo hacia, jamás lo hubiera llegado a conocer, o quizás hubiera escapado como en tiempos anteriores.

Las personas pensamos mucho más allá de lo que aveces nos sirve, conozco a muchos que se preocupan tanto por no ser dañados que no dejan a nadie entrar. Pero la vida tiene altos y bajos y si te dañan no será la primera ni la última vez, hay que avanzar. Después de todo antes de la caída, ese nuevo encuentro es lo mejor mientras dura.

Las relaciones no son fáciles, pero si valen la pena al 100 %. Mi relación hace salir lo mejor de mí, junto a miedos que nunca tuve antes, pero quizás sea la parte vertiginosa que necesitaba desde hace mucho.

“Si la primera vuelta no funciono, en la segunda probablemente reirás igual o más que en la primera” sigue avanzando, nunca te rindas.

Rayo Pizarro A.