cultura

Competencia y bullying…

Inspirado por el blog de “Letras & Poesía”

https://letrasypoesia.com/2019/04/15/bullying-o-maltrato-entre-iguales/

La competencia ha sido un concepto que se ha instaurado desde hace siglos en nuestra sociedad, con el paso del tiempo se ha desarrollo de tal manera que algunas de sus consecuencias se ven, por ejemplo: en el afamado bullying, encontrándonos con sucesos mucho más agresivo que años atrás. La relación de esta noción, con el abuso físico y psicológico en ambientes escolares, es que básicamente como sociedad, no estamos diseñados para integrar y aceptar perfiles distintos a los nuestros, y por esto mismo durante años hemos usado distinciones de todas las clases y en todos los niveles, para segregar a quienes son diferentes del “común”. Evidentemente todos podemos ser categorizados en los índices: raza, sexo, estatus social, tipo de escolaridad, rendimiento físico, apellidos, etcétera y así, las respuestas a estos ítems se pueden evaluar con distinciones positivas o negativas, para que, de alguna forma se logre generar la idea de ser mejor o más aventajados sobre un resto, obviamente esto se ve, cuando hay más de una persona involucrada en la interacción, en su efecto, este tipo de diferenciación se encuentra en todos los niveles de relaciones.

El hecho de ser personas diferentes unos de los otros es una realidad, que no se asumió como algo beneficioso para la humanidad durante la historia universal que conocemos. Sabemos que necesitamos socializar con otros, principalmente por exigencias psicológicas, emocionales y básicas, un ejemplo es como se juntaron los hombres en sus orígenes primitivos, ya que, como individuos eran cazados o morían de hambre por no poder cazar las bestias de ese entonces; juntos se beneficiaban mucho más que solos, se entregaban protección mutua y así podían sobrevivir al paso del tiempo. Pero también es verdad, que dentro de los clanes naturalmente había un líder, al igual que en los animales que viven en manada, esto es innato de muchas especies y debe ser propio del instinto de sobrevivencia.

En la “ley del más fuerte” te ves inmerso en un sistema donde eres mejor que varios, pero para ello necesitas que otros testifiquen tu valor sobre el resto, debido a esto, en la historia universal vemos imperios constituidos por grandes masas de seguidores y pequeñas civilizaciones arrastradas por esas mayorías. Indiscutiblemente la competencia es la filosofía de la “ley del más fuerte”, debes ser competente para lo que socialmente se necesita o se valora y así obtendrás el beneficio de las masas, logrando destacar sobre las mismas, siendo líder y consumiendo todas las ventajas que trae esta categoría. Una forma más sencilla de capturar esta atención ventajosa es destacar sobre qué o quién eres superior, y hacer que se reconozca colectivamente, para que un grupo amplio te avale como superior al otro ente de escrutinio.

Esto es propio de los humanos, es natural en nosotros; buscar cobijo en grupos, competir y seguir a líderes o desear ser líderes; pero junto con el avance de la sociedad, de los conocimientos y entendimientos de nuestra propia psicología y la colectiva, deberíamos de haber notado hace años atrás que tenemos la misión de concienciar a las masas de los valores que moralmente y éticamente deberían ser primordiales, además de cultivar la generación de líderes con mayor cautela.

En el presente seguimos categorizando nos con ítems que siglos atrás eran usados como la raza o el apellido, para que líderes impuestos pudieran justificar sus ventajas dominando al resto. A estas alturas, ya deberíamos de haber cambiado esas categorías a índices eminentes a estas fechas, quizás deberíamos evaluar la benevolencia, o el altruismo, o el respeto y la tolerancia; o temas globales como postura sobre: el calentamiento global, guerras interminables en el medio oriente, extracción de materias primas limitas, derechos igualitarios, comunicación en las nuevas redes, no sé, algo por el estilo; esto nos ayudaría a vislumbrar un futuro más provechoso.

“Seguramente esto es demasiada ideología moralista para hacerla realidad” 😦

El bullying, es una representación viva de lo que pasa en la sociedad día a día, es más cruel y más violenta porque repito, los ítems que ocupamos a la hora de ver competencias, son los que se usaban antiguamente como argumentos, para la esclavitud. Se supone que hoy en día somos más civilizados que siglos atrás, ¿o no? Además, el avance en las tecnologías y comunicaciones están agudizando los extremos de las acciones que se generan para lograr nuevas figuras de “influencers” o líderes, tanto negativos como positivos; nuestros niveles de tolerancia ante los estímulos son más altos, gracias a las nuevas comunicaciones, lamentablemente en este tema, no es una característica conveniente.

En el tiempo hemos tenido grandes ejemplos de liderazgo que han ayudado a desarrollar pueblos y países; también reconocemos que en las ciencias y políticas se ha llegado a grandes cambios, gracias a enormes discordias entre puntos de vista distintos, logrado generar análisis más completos y por ende, mejores resoluciones en las disputas.

Así que la diversidad y el liderazgo es fuente de cambio, pero hay que estar atento y saber elegir que tipo de cambio estamos buscando.

Los niños siguen el instinto y el ejemplo que damos, pero la verdad es que: padres, profesores, o adultos responsables, deberíamos hacernos partícipes en exponer y orientar sobre estos temas y conceptos tan importantes como: el querer pertenecer y ser aceptado, el querer ser líder, o el ser discriminado, el que cada acción genera un impacto, el poder de la diversidad, y como ha cambiado el mundo y la tecnología, aunque algunas cosas siguen intactas.

Afortunadamente creo que hay quienes lo hacen, hay niños que son líderes innatos y positivos, porque tienen guías positivas tras ellos, hay niños que se sienten completos sin necesidades de destacar o de ser seguidos, hay niños que no le toman interés a ser discriminados por algunos, porque se entienden valiosos. Pero hay muchos que carecen de dirección y que van a repercutir lo que la sociedad les muestra y les permite, hay muchos donde sus guías son padres que carecieron de la misma falta de orientación.

Hay que hablar temas importantes con la seriedad que amerita, hay que enseñar a las nuevas generaciones que al día de hoy son: más despiertos, más rápidos y más críticos a la hora de consumir información y generar juicios; que la comunicación verbal, no verbal y todos sus tipos, son atributos que hay que aprender a usar como herramientas de gran impacto. Sabemos que las redes han desatado la facilidad de hablar con ligereza y mostrar videos o imágenes sin tanta importancia, pero como adultos de esas generaciones debemos asumir que todo lo que nosotros y ellos comunican importa y cada palabra que sale de nuestra boca es capaz de marcar a una persona por el resto de su vida… es cosa de preguntarse a uno mismo si ¿alguna vez algún profesor te llamó de alguna forma que aún te moleste recordar? o ¿hay algún apodo o sobrenombre que odies escuchar? Seguramente todos tenemos algún hecho donde nos categorizaron de alguna forma que no nos agradó, por ello el tema debe ser trabajado a nivel familiar, a nivel escolar y a nivel social.

La historia avanza y el tiempo corre, pienso y creo firmemente que una de las maneras de cambiar la dirección del mundo actual, es mejorando el concepto de competencia y de ser competente, también comprender ¿por qué se generan estas acciones dentro de un grupo? Esta interacción de querer unirnos con el resto pero tratar de distinguirnos al mismo tiempo, es algo que siempre va a estar en nosotros, pero tenemos que cultivar este proceso activo y aprovecharlo sobre todo para potenciar desde la infancia un futuro más resuelto con nuevos conceptos, índices y valores que sí nos representen mejor actualmente.

Como ven este tema es amplio, complejo y difícil de reparar, pero para mí el primer paso siempre es ponerlo en la mesa de discusión, hacer que se piense.
Finalmente, como amo la poesía, les dejo un exponente poeta y músico que recita sobre la experiencia del bullying, habla de esto con tanta pasión que logra emocionarme. 😀

¿Qué opinas tú? ¿Crees que el bullying se relaciona a la competencia y a los valores que vemos en los líderes?

Rayo Pizarro A.

“Para curiosos”

Abraham Maslow, psicólogo humanista estadounidense, dijo “A los niños no hace falta enseñarles a ser curiosos” Y ese enfoque, es el que estamos perdiendo.

Al crecer asimile bien las diferencias de opinión e ideas, volviéndome muy tolerante y respetando todo lo que podía escuchar o entender, sin necesariamente compartir la moción; no fue por agradar, ni con el fin nato de la buena convivencia, la “tolerancia” nació en mí únicamente por mi fuerte “curiosidad”, siempre queriendo aprender y entender cosas tanto cotidianas, como extrañas. Gracias a esto y a la práctica constante de la investigación y experimentación, logre tener un mundo interior, intelectual – creativo, amplio que siempre esta en la necesidad de seguir expandiéndose, por la consciencia de entender, “que lo que ya sé, no es suficiente”, y con esto traigo la palabra “modestia”, cualidad que creo esencial en el tema. De hecho, la relación de términos sería así: curiosidad por lo desconocido, humildad o modestia por mi ignorancia, y tolerancia para aprender lo que pueda de otros. 

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Aun así, actualmente he convivido con varias personas que no sienten curiosidad por casi nada, y al parecer no les es necesario. Tan habituados a sus mundos y tan cómodos en ellos, que simplemente no desean nada más. Esto me llama profundamente la atención y pienso que podría ser una problemática social importante.

Esta dificultad, “la privación autónoma de tu visión, limita tu desarrollo personal”, y nuestras sociedades son construidas mediante nuestro crecimiento individual, quizás podríamos avanzar a una evolución colectiva de manera más empoderada o acertada; seguramente el avance en todas las ramas como: ciencias, tecnologías, educación y salud, por ejemplo, serían enriquecidas considerablemente, solo por la decisión individual de ver más allá, de expandir fronteras.

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Este fenómeno, lo he visto junto a mi madre. Profesora de educación básica en un colegio de niños en riesgo social. Al contarme sus peores días en el aula, acude a la palabra, desinterés constantemente, como si los niños de cierta edad ya no considerarán nada como algo digno de ser aprendido.

Conversando el tema me dice que podría fundamentar esta falta de curiosidad, en el desarrollo temprano de los niños inmersos en entornos carentes de riqueza espiritual, insuficientes de valores, creencias, sentido de trascendencia y aspiraciones, lo cual concuerda.

Sabemos que la curiosidad es intrínseca en ellos, pero si cuartamos sus herramientas para crecer espiritualmente, estos la irán supliendo buscando el sentido de pertenencia en cosas más simples,en elementos tangibles y comodidades absurdas. Debido a esto, es evidente que sus aspiraciones se vuelven limitadas, literalmente por el deseo de “tener más” en vez de querer “ser más”, formando adultos condicionados, finitos, cuando podrían ser los Einstein de nuestra época.

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Teniendo una infinidad de temas para ser curiosos, como la psicología del humano, las conductas sociales, un sinnúmero de artes, religiones, investigaciones científicas, la vida en sí, nos permitimos ya adultos, seguir perdiendo nuestra capacidad de asombro y curiosidad. Tenemos el deber primero, de despertarnos para expandir nuestros límites, convirtiéndonos en seres más respetuosos y tolerantes, para conscientemente formar niños que sientan curiosidad por la vida y sus fortalezas, infantes que entiendan de respeto, y sean tolerante ante las diferencias de visión u opinión, individuos que crean en las posibilidades, originando el deseo propio de ser mejores, de optar a más opciones, de salir de lo usual, de evolucionar nuestra sociedad. Esta es la forma más sencilla de progresar.

Encontré una frase que de alguna manera refleja lo que pienso, es de Humphry Davy, químico británico y fue dicho entre 1790 y 1820 aprox.

“Nada es tan fatal para el progreso de la mente humana, como suponer que nuestros puntos de vista sobre la ciencia son lo último, que no hay misterio en la naturaleza, que nuestros triunfos son completos, y que no hay nuevos mundos que conquistar”

Qué piensan ustedes, ¿qué cosas hacen como personas curiosas? y ¿cómo se podría fomentar la curiosidad en el resto?

Saludos!

Rayo Pizarro A.