comunicación

¿Intimidad?

Intimidad, hasta hace poco supuse que la palabra estaba relacionada con nuestros cuerpos y una cercanía sexual entre dos, creo que la mayoría de jóvenes contestaría algo parecido ante la definición. La verdad es que, en estos tiempos no nos damos un espacio para entender conceptos que no son usados con frecuencia en nuestra cotidianidad, a pesar de la importancia que estos puedan tener en nosotros.

Cuando esta palabra cayó en mi día, note que mi idea de su definición estaba sumamente errónea, por ende, busque en las redes usuales el concepto, encontrando que la mayoría de los resultados hacían referencia a la sexualidad. Esto quiere decir que mi definición inicial debía ser por una conformación cultural de esa idea, “la intimidad es propio de una pareja y se representa con la sexualidad”; Entonces lo contrasté con la raíz de la palabra que proviene del latín intĭmus, “interior o muy interior” y esto me dio un alcance mayor a la idea, intimidad se refiere a exponer y compartir lo interior.

Definitivamente y a pesar de la noción cultural instaurada actualmente, la intimidad no se encuentra solo en la pareja, de hecho, conozco mujeres adultas que no tienen una relación íntima con sus maridos a pesar de llevar 40 años juntos, principalmente por la gran brecha de género en las generaciones pasadas, lo que no quiere decir que no haya amor ni pasión en ellos.

“Es impresionante cómo la sociedad y la cultura van dirigiendo y hostigando las ideas que formar nuestra vida y nuestra visión del mundo.”

Esto me hizo pensar en mis relaciones, partiendo por la familia, pareja, amistades y nexos laborales. Si la intimidad es la exposición de mi interior, lo que no sé expresa de forma simple, parte de esta sería: ideas de frustraciones o dolores, pensamientos de dudas y miedos, emociones negativas o popularmente rechazadas. Es conocido que tendemos a comunicar lo positivo más que lo negativo, es cosa de mirar “Instagram”, por ende, esa intimidad va relacionada a la empatía y al respeto que voy a encontrar en mi receptor.

“Entiendo porque tenemos un oleaje de soledad en nuestras comunidades”.

Aprendemos a comportarnos de ciertas formas frente a ciertos perfiles, lo hacemos para adaptarnos a un medio que tiene esas exigencias, pero cuando yo decido comportarme de cierta forma para obtener un trabajo, encontrar pareja, hacerme conocido en las redes, ser popular en el colegio, o lo que sea, estoy deliberadamente creando capas sobre mi intimidad, capas que posteriormente serán difíciles de manejar, si no tengo a alguien que me haya conocido antes de haberlas creado, una amiga de cuando teníamos 8 años, mi madre o un hermano, quienes serán por muchos años quizás los que evitarán que ese sentimiento de soledad surja en mí.

En algunos, este proceso de tener gente cercana se da naturalmente, en otros no existe, y actualmente el mercado de perfiles que hemos formado con el uso de redes, los deseos aspiracionales, la publicidad, el comercio, la condición social y todo lo demás, hacen que nos dejemos de centrar en esos pensamientos o emociones que son tan particulares y tan lejanos al resto, que con ello, se pierde la noción de lo importante para un ser humano que es la conexión, “la profunda conexión”.

Hemos ido replegando nuestras herramientas comunicacionales incluyendo las emocionales, por muchas razones externas y creo que la única forma de revertir el sentimiento general de soledad, es incentivar y dar un espacio a la intimidad, a la empatía y al respeto mutuo.

Esto quiere decir que de alguna manera debemos comenzar a mejorar nuestras costumbres comunicacionales, a dar el primer paso para que el otro sea capaz de dejar mensajes importantes, tan importantes que a veces salvan vidas, o permiten hacerles saber lo necesario para que esta persona se sienta mejor. Lo difícil de esto, es que, en la ilusión de independencia que nos creamos, debemos asumir que los únicos que nos pueden salvar de la soledad es un otro, al igual que nosotros a un tercero, lo bello es que nos toca compartir la experiencia y la responsabilidad.

Si cuento cuantas personas en mi vida son íntimas para mí diría que 3 pasando a 4 y espero poder rodearme de un círculo grande e intimo cuando ya tenga muchos años encima, así que trabajaré en ello. ¿Cuántas tienes tú? ¿Crees que ese número puede crecer con el tiempo?

Rayo Pizarro A.

¿Cómo está tu alma?

No tengo hechos científicos que me avalen, pero me parece sentir el alma en acción cuando te enteras de una noticia devastadora y sientes ese apretón en el pecho que te causa gran dolor; o la sensación que te da cuando estás presenciando algo malo y te recorre un escalofrió en el cuerpo, remarcando que algo no anda bien; o cuando miras a alguien que no conoces pero a pesar de eso, se siente cómodo y seguro estar en su presencia. Quizás la conciencia sea lo que discierne entre nuestra alma y media con nuestros conocimientos y valores, quizás sea la razón de lograr la extraña conexión con los seres vivos que nos rodean.

Alma, es una palabra compleja en estos tiempos. Es extraño escucharla cuando no proviene de un contexto religioso.  Supongo que integrar la palabra a una oración exclamativa como… -mi alma esta tranquila-, en vez de “estoy tranquila”, es un tanto extravagante por así decirlo; pero quizás sea mucho más verdadero de lo que pensamos.

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Hace un tiempo fui muy cercana a una amiga, solíamos llamarnos “amigas del alma” nos comprendíamos más allá de las acciones y de las palabras, nos entendíamos en sentimientos. Notábamos que en distintas partes de nuestras historias individuales ambas habíamos sentido miedos estremecedores, dolores gigantes o alegrías puras, sabiendo que las palabras no lograban expresar correctamente los sentimientos, terminábamos nuestras charlas sobre esas sensaciones en silencio, con risa o llanto. La conclusión eufórica de nuestros afectos siempre la apaciguaba un rico té, que nos regresaba al plano más terrenal. Esas intensas conversaciones que muchas veces eran más dolorosas que placenteras, terminaron por sentar en mí, un crecimiento notable en mi manera de ver la vida y en la forma de posicionarme en ella, sane muchas heridas antiguas, termine con muchos prejuicios formados por el desconocimiento o el miedo y me sentí más completa, le atribuyo la riqueza de esa relación a la honestidad pura que nos brindamos y creo que esa puede ser la naturaleza del alma, la sinceridad.

Pero en la vida cotidiana la comunicación de esa forma no es normal, y no es simplemente que nosotros la evitemos, también es que, el ser así de abiertos debe ser con alguien que este igual de dispuesto a mostrarse y a confiar en el otro. Debido a esto, hoy mi atención fue cautivada por una chica de tan solo 18 años que me hablaba con una integridad sensitiva sobrecogedora, era sincera aunque algunas de mis preguntas le incomodaban y me respondía con una armonía compleja, me pareció muy joven para tener la sabiduría que se desprendían de sus palabras. Hace mucho que no me topaba con alguien que me despertará la curiosidad en este tipo de temática, ocasiones como esta me hacen recordar lo interesante que es la gente.

Sé que podría aprender y complementar nuevas visiones desde ella y además, volver hablar de mi alma con alguien sería como acariciar mi crecimiento recordando tiempos pasados. Oportunidades así no se desaprovechan.

No les gustaría ver como realmente se encuentran, iniciar el día preguntándote ¿cómo amaneció mi alma hoy? no es tan difícil, quizás descubramos varías cosas que van bien y varias otras que podemos mejorar. Pensándolo seriamente el ser sincero con uno mismo aveces cuesta mucho más que con el resto. Quizás porque duele más, avergüenza más, castiga más, pero por algún lado hay que comenzar a sanar.

Así que ¿Cómo va su alma?, ¿Que siente hoy, duele, esta en paz, se siente completa, siente preocupación? Esta noche yo espero que sus almas estén de lo mejor.

Rayo Pizarro A.

¿Qué piensan al respecto?

Recuerdo un comercial, en este se dejaban ver los efectos de cuando comienzas mal tu día y se lo transmites a otro, haces que este mal se propague por la gente haciéndoles permitirse malas acciones hacia otra persona.

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Como cuando alguien te pasa a llevar y no se disculpa y tú por coraje te desquitas con otro. Pienso que solemos cometer esos errores, esperamos lo peor del otro y eso recibimos, así funciona.

La gente puede ser aterradora cuando quiere, en las redes sociales se ve seguido, es fácil hacer acciones o actos que en persona no harías.7945d7a11f570c474e7320b0994cf148

Ignorar a alguien, mofarse o simplemente agredir verbalmente es común en las redes. Incluso en nuestro lenguaje verbal somos hostiles. -¡Qué extraño es el humano! -, pareciera que es instinto de supervivencia y el actuar de esa forma tan atacante sea nuestra manera de mostrar valor o esconder el miedo.

Hoy en día la gente cuanto más cercana sea, siente derecho a nombrarte por apelativos despectivos, por lo menos acá en Chile es usual y varías veces cómico.

Quizás si nos tratáramos de una forma más sincera y cordial podríamos superar varios problemas, nuestros días serían más amenos por lo menos y de seguro el estrés social disminuiría. En un sentido más detallado temas como autoestima, valoración personal, niveles de tolerancia y aprendizaje serían mejor tratados y en tópicos más complejos se podría establecer la construcción de una sociedad más comprensiva y dinámica.

Si algo pequeño como pasar a llevar a alguien sin querer (acción inconsciente) conlleva a algo grande como pedir perdón (lo que demuestra integridad y valores) ¿podrían acciones pequeñas llevar a grandes cambios?

Tema complejo y poco valorado.

Rayo Pizarro A.