camino

Atrapada

Es difícil escribir algo tan sincero y real como esto. Trabajo en algo que no amo, me levanto esperando que las horas dentro de esa prisión pasen rápido, el trabajo es completamente técnico y cualquier tipo de innovación no se acepta, todos los días son del mismo color.

No amar lo que haces la mayor parte de tu tiempo se siente como si te succionaran el alma, la vida, tu tiempo. Miro a las personas más jóvenes que yo, he imagino por lo que estarán pasando, quizás necesitan sustentarse solos, quizás pagan sus estudios, tal vez juntan dinero para viajar y divertirse, todas esos puntos son validos, mientras sigan sus sueños. Por otro lado, están los mayores, me pregunto, que les salio mal en su plan, si en sus tiempos pasados tuvieron los mismos o más sueños que los míos. Que lastima que terminen sus días haciendo cosas que evidentemente no les agradan. No puedo evitar comparar su frustración con la mía y la multiplico por los años que ellos han vivido. 

Ver eso me aterra cada día, la frustración me ataca y mis niveles de estrés se mantienen altos, es por mi miedo, es por mis ansias de surgir escribiendo, es por mi negación a dejar de soñar. Cada vez que he enfrentado algún accidente o he estado cerca de morir, miro hacia arriba y digo “aún no, veamos hasta donde puedo llegar”, y sé que debo cumplir mi sentencia, pretendo llegar muy alto, y trabajo duro para hacerlo, pero a veces no es el miedo el que me detiene, es el simple cansancio, físico, mental, espiritual y es ahí donde lloro, con sentimiento de rabia, injusticia, vida, desgano e impotencia, e impotencia más que todo. 

“El tiempo al tiempo” y no es como que me fuera a rendir a si de fácil, sé que mañana me levantaré y haré lo que tenga que hacer, vestiré mi mejor cara y haré bien mi trabajo como mi padre me enseño, creo que ninguna tarea es pequeña, todas deben llevar lo mejor de ti.

Soy fuerte, soy fuerte, llegaré lejos.

Hoy es una noche más lúgubre que ayer, pero mañana gracias a esto será mejor que hoy. Redactar lo que puedo en este medio me saca montones de frustraciones guardadas dentro, me ayuda a seguir intentando. Aun soy pequeña y necesito crecer como artista, como creativa. Probablemente no muchos lean esto. Pero sé que hay varios que acompañan mi sentimiento.

Para esos que luchamos constantemente contra nosotros mismos y la complicada vida, buenas noches.

 

Rayo Pizarro A.

1,2,3 y 4

1,2,3 y4

El lugar es un viejo restaurante del centro, mucha gente… no me gusta la gente. Primero me dirijo al dueño y al administrador y los otros dos serán fáciles. Ingreso, le hago una señal a la mesera indicando el baño, avanzo, baño dama, baño varón, oficina… muy simple. Entro con un “hola”, saco mi pistola, apunto certera, 1 y 2 disparos, muertos en nada…  La casa está atrás, le pregunto por el número 3 a una niña que juega en la entrada, apuntando el salón, lo descubro, hombre joven, no entiende nada… ¡BANG!  Al salir el grito de la niña me molesta, la gente corre del local, las sirenas se acercan.  Bonnet, viejo famoso y sudoroso trata de encender su viejo Mustang, me apunta seguro de mi muerte, sin miedo, le sonrío mientras sus ojos se desorbitan y comienza a convulsionar, confirmado el 4°, eliminado por la querida July, mesera del local hace 20 años, mi madre hace mucho más.

Aquí no ha pasado nada audífonos a mis oídos, trabajo perfecto y buena paga…

Rayo Pizarro A.