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¿Dónde están las buenas conversaciones?

Es difícil y por obvio que parezca, me he dado cuenta de que no estamos habituados a escuchar reflexivamente al resto, ni tampoco a ser habladores sinceros.

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De pequeña mis primeras grandes conversaciones fueron con mamá, esas en donde ella andaba con la paciencia para explicar el mundo.

Pero al ingresar al colegio, las charlas se volvieron complicadas y arriesgadas. Es decir, primero tenías que encontrar a alguien que te quisiera escuchar, formar una cierta intimidad, luego presentar algún tema interesante, el cual le tenía que gustar a la otra persona; ya que la amistad en la etapa escolar es muy drástica e inestable, y finalmente tener ese feedback de -sí, te escucho y entiendo, ahora es tu turno-, o por lo menos así es como lo veía. Por eso no tendía a hablar mucho, y comencé a creer que no era algo importante, uno puede vivir bien siendo reservado.

Pero con los años el querer saber de otras personas me ha brindado experiencias y ha eliminado cantidades de prejuicios importantes en mí, aún si no he cambiado mi postura frente a un tema, me he permitido entender el otro lado.

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Conversaciones sinceras son necesarias, en todos los niveles, entre amigos, amantes, parejas, familia, incluso contigo mismo. Sin ellas cómo sabremos si la vida va bien y si podemos hacer algo para mejorar.

Todo este tema me hace pensar – La imagen de ¡persona cool que no le importa nada! no es tan buena como parece, ni real… –

Y generalmente, ésta es la imagen que los jóvenes adoramos y que los medios de comunicación engrandecen.

Todo importa: lo que dice, lo que no dices, cómo cambian tus expresiones y por qué cambian; “en esta vida todo cuenta”. Quizás éste es uno de mis aprendizajes nuevos y más grandes en este último periodo. Puede ser, que de haberlo entendido en mi adolescencia, sería una persona mucho más madura y compleja ahora.

¡Qué importante es saber cómo estas, saber quién eres y qué te gusta o no te gusta, por qué haces lo que haces! es importante quizás porque yo creo saber quien soy, pero cuando te conozco a ti, mis niveles de crecimiento, transformación o adaptación, junto a tus ideas y maneras, me hacen crecer aún más, indagar en mí y en nosotros más profundo, en esa oscuridad en donde lo complejo comienza a ser simple.

Así que hablemos más, digamos cosas sinceras y reales, digamos cosas que nos importan; cambiemos un poco de los temas regulares como la televisión, o las polémicas a, cómo te has sentido en los últimos días inspeccionando más tras el, “estoy bien” o “podría estar mejor”, abriría puertas desconocidas.

Así que gente desconocida, lectores, compañeros de gustos. Vamos a hablar!!

Rayo Pizarro A.

 

 

¿Cómo está tu alma?

No tengo hechos científicos que me avalen, pero me parece sentir el alma en acción cuando te enteras de una noticia devastadora y sientes ese apretón en el pecho que te causa gran dolor; o la sensación que te da cuando estás presenciando algo malo y te recorre un escalofrió en el cuerpo, remarcando que algo no anda bien; o cuando miras a alguien que no conoces pero a pesar de eso, se siente cómodo y seguro estar en su presencia. Quizás la conciencia sea lo que discierne entre nuestra alma y media con nuestros conocimientos y valores, quizás sea la razón de lograr la extraña conexión con los seres vivos que nos rodean.

Alma, es una palabra compleja en estos tiempos. Es extraño escucharla cuando no proviene de un contexto religioso.  Supongo que integrar la palabra a una oración exclamativa como… -mi alma esta tranquila-, en vez de “estoy tranquila”, es un tanto extravagante por así decirlo; pero quizás sea mucho más verdadero de lo que pensamos.

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Hace un tiempo fui muy cercana a una amiga, solíamos llamarnos “amigas del alma” nos comprendíamos más allá de las acciones y de las palabras, nos entendíamos en sentimientos. Notábamos que en distintas partes de nuestras historias individuales ambas habíamos sentido miedos estremecedores, dolores gigantes o alegrías puras, sabiendo que las palabras no lograban expresar correctamente los sentimientos, terminábamos nuestras charlas sobre esas sensaciones en silencio, con risa o llanto. La conclusión eufórica de nuestros afectos siempre la apaciguaba un rico té, que nos regresaba al plano más terrenal. Esas intensas conversaciones que muchas veces eran más dolorosas que placenteras, terminaron por sentar en mí, un crecimiento notable en mi manera de ver la vida y en la forma de posicionarme en ella, sane muchas heridas antiguas, termine con muchos prejuicios formados por el desconocimiento o el miedo y me sentí más completa, le atribuyo la riqueza de esa relación a la honestidad pura que nos brindamos y creo que esa puede ser la naturaleza del alma, la sinceridad.

Pero en la vida cotidiana la comunicación de esa forma no es normal, y no es simplemente que nosotros la evitemos, también es que, el ser así de abiertos debe ser con alguien que este igual de dispuesto a mostrarse y a confiar en el otro. Debido a esto, hoy mi atención fue cautivada por una chica de tan solo 18 años que me hablaba con una integridad sensitiva sobrecogedora, era sincera aunque algunas de mis preguntas le incomodaban y me respondía con una armonía compleja, me pareció muy joven para tener la sabiduría que se desprendían de sus palabras. Hace mucho que no me topaba con alguien que me despertará la curiosidad en este tipo de temática, ocasiones como esta me hacen recordar lo interesante que es la gente.

Sé que podría aprender y complementar nuevas visiones desde ella y además, volver hablar de mi alma con alguien sería como acariciar mi crecimiento recordando tiempos pasados. Oportunidades así no se desaprovechan.

No les gustaría ver como realmente se encuentran, iniciar el día preguntándote ¿cómo amaneció mi alma hoy? no es tan difícil, quizás descubramos varías cosas que van bien y varias otras que podemos mejorar. Pensándolo seriamente el ser sincero con uno mismo aveces cuesta mucho más que con el resto. Quizás porque duele más, avergüenza más, castiga más, pero por algún lado hay que comenzar a sanar.

Así que ¿Cómo va su alma?, ¿Que siente hoy, duele, esta en paz, se siente completa, siente preocupación? Esta noche yo espero que sus almas estén de lo mejor.

Rayo Pizarro A.