Escritos

Competencia y bullying…

Inspirado por el blog de “Letras & Poesía”

https://letrasypoesia.com/2019/04/15/bullying-o-maltrato-entre-iguales/

La competencia ha sido un concepto que se ha instaurado desde hace siglos en nuestra sociedad, con el paso del tiempo se ha desarrollo de tal manera que algunas de sus consecuencias se ven, por ejemplo: en el afamado bullying, encontrándonos con sucesos mucho más agresivo que años atrás. La relación de esta noción, con el abuso físico y psicológico en ambientes escolares, es que básicamente como sociedad, no estamos diseñados para integrar y aceptar perfiles distintos a los nuestros, y por esto mismo durante años hemos usado distinciones de todas las clases y en todos los niveles, para segregar a quienes son diferentes del “común”. Evidentemente todos podemos ser categorizados en los índices: raza, sexo, estatus social, tipo de escolaridad, rendimiento físico, apellidos, etcétera y así, las respuestas a estos ítems se pueden evaluar con distinciones positivas o negativas, para que, de alguna forma se logre generar la idea de ser mejor o más aventajados sobre un resto, obviamente esto se ve, cuando hay más de una persona involucrada en la interacción, en su efecto, este tipo de diferenciación se encuentra en todos los niveles de relaciones.

El hecho de ser personas diferentes unos de los otros es una realidad, que no se asumió como algo beneficioso para la humanidad durante la historia universal que conocemos. Sabemos que necesitamos socializar con otros, principalmente por exigencias psicológicas, emocionales y básicas, un ejemplo es como se juntaron los hombres en sus orígenes primitivos, ya que, como individuos eran cazados o morían de hambre por no poder cazar las bestias de ese entonces; juntos se beneficiaban mucho más que solos, se entregaban protección mutua y así podían sobrevivir al paso del tiempo. Pero también es verdad, que dentro de los clanes naturalmente había un líder, al igual que en los animales que viven en manada, esto es innato de muchas especies y debe ser propio del instinto de sobrevivencia.

En la “ley del más fuerte” te ves inmerso en un sistema donde eres mejor que varios, pero para ello necesitas que otros testifiquen tu valor sobre el resto, debido a esto, en la historia universal vemos imperios constituidos por grandes masas de seguidores y pequeñas civilizaciones arrastradas por esas mayorías. Indiscutiblemente la competencia es la filosofía de la “ley del más fuerte”, debes ser competente para lo que socialmente se necesita o se valora y así obtendrás el beneficio de las masas, logrando destacar sobre las mismas, siendo líder y consumiendo todas las ventajas que trae esta categoría. Una forma más sencilla de capturar esta atención ventajosa es destacar sobre qué o quién eres superior, y hacer que se reconozca colectivamente, para que un grupo amplio te avale como superior al otro ente de escrutinio.

Esto es propio de los humanos, es natural en nosotros; buscar cobijo en grupos, competir y seguir a líderes o desear ser líderes; pero junto con el avance de la sociedad, de los conocimientos y entendimientos de nuestra propia psicología y la colectiva, deberíamos de haber notado hace años atrás que tenemos la misión de concienciar a las masas de los valores que moralmente y éticamente deberían ser primordiales, además de cultivar la generación de líderes con mayor cautela.

En el presente seguimos categorizando nos con ítems que siglos atrás eran usados como la raza o el apellido, para que líderes impuestos pudieran justificar sus ventajas dominando al resto. A estas alturas, ya deberíamos de haber cambiado esas categorías a índices eminentes a estas fechas, quizás deberíamos evaluar la benevolencia, o el altruismo, o el respeto y la tolerancia; o temas globales como postura sobre: el calentamiento global, guerras interminables en el medio oriente, extracción de materias primas limitas, derechos igualitarios, comunicación en las nuevas redes, no sé, algo por el estilo; esto nos ayudaría a vislumbrar un futuro más provechoso.

“Seguramente esto es demasiada ideología moralista para hacerla realidad” 😦

El bullying, es una representación viva de lo que pasa en la sociedad día a día, es más cruel y más violenta porque repito, los ítems que ocupamos a la hora de ver competencias, son los que se usaban antiguamente como argumentos, para la esclavitud. Se supone que hoy en día somos más civilizados que siglos atrás, ¿o no? Además, el avance en las tecnologías y comunicaciones están agudizando los extremos de las acciones que se generan para lograr nuevas figuras de “influencers” o líderes, tanto negativos como positivos; nuestros niveles de tolerancia ante los estímulos son más altos, gracias a las nuevas comunicaciones, lamentablemente en este tema, no es una característica conveniente.

En el tiempo hemos tenido grandes ejemplos de liderazgo que han ayudado a desarrollar pueblos y países; también reconocemos que en las ciencias y políticas se ha llegado a grandes cambios, gracias a enormes discordias entre puntos de vista distintos, logrado generar análisis más completos y por ende, mejores resoluciones en las disputas.

Así que la diversidad y el liderazgo es fuente de cambio, pero hay que estar atento y saber elegir que tipo de cambio estamos buscando.

Los niños siguen el instinto y el ejemplo que damos, pero la verdad es que: padres, profesores, o adultos responsables, deberíamos hacernos partícipes en exponer y orientar sobre estos temas y conceptos tan importantes como: el querer pertenecer y ser aceptado, el querer ser líder, o el ser discriminado, el que cada acción genera un impacto, el poder de la diversidad, y como ha cambiado el mundo y la tecnología, aunque algunas cosas siguen intactas.

Afortunadamente creo que hay quienes lo hacen, hay niños que son líderes innatos y positivos, porque tienen guías positivas tras ellos, hay niños que se sienten completos sin necesidades de destacar o de ser seguidos, hay niños que no le toman interés a ser discriminados por algunos, porque se entienden valiosos. Pero hay muchos que carecen de dirección y que van a repercutir lo que la sociedad les muestra y les permite, hay muchos donde sus guías son padres que carecieron de la misma falta de orientación.

Hay que hablar temas importantes con la seriedad que amerita, hay que enseñar a las nuevas generaciones que al día de hoy son: más despiertos, más rápidos y más críticos a la hora de consumir información y generar juicios; que la comunicación verbal, no verbal y todos sus tipos, son atributos que hay que aprender a usar como herramientas de gran impacto. Sabemos que las redes han desatado la facilidad de hablar con ligereza y mostrar videos o imágenes sin tanta importancia, pero como adultos de esas generaciones debemos asumir que todo lo que nosotros y ellos comunican importa y cada palabra que sale de nuestra boca es capaz de marcar a una persona por el resto de su vida… es cosa de preguntarse a uno mismo si ¿alguna vez algún profesor te llamó de alguna forma que aún te moleste recordar? o ¿hay algún apodo o sobrenombre que odies escuchar? Seguramente todos tenemos algún hecho donde nos categorizaron de alguna forma que no nos agradó, por ello el tema debe ser trabajado a nivel familiar, a nivel escolar y a nivel social.

La historia avanza y el tiempo corre, pienso y creo firmemente que una de las maneras de cambiar la dirección del mundo actual, es mejorando el concepto de competencia y de ser competente, también comprender ¿por qué se generan estas acciones dentro de un grupo? Esta interacción de querer unirnos con el resto pero tratar de distinguirnos al mismo tiempo, es algo que siempre va a estar en nosotros, pero tenemos que cultivar este proceso activo y aprovecharlo sobre todo para potenciar desde la infancia un futuro más resuelto con nuevos conceptos, índices y valores que sí nos representen mejor actualmente.

Como ven este tema es amplio, complejo y difícil de reparar, pero para mí el primer paso siempre es ponerlo en la mesa de discusión, hacer que se piense.
Finalmente, como amo la poesía, les dejo un exponente poeta y músico que recita sobre la experiencia del bullying, habla de esto con tanta pasión que logra emocionarme. 😀

¿Qué opinas tú? ¿Crees que el bullying se relaciona a la competencia y a los valores que vemos en los líderes?

Rayo Pizarro A.

Invitación a hacer…

Para nosotras, de todas las edades; desde las inocentes hasta las inmortales, para todas y todos, los que tengan esta sensación extravagante en estos tiempos; para las distintas formas y colores, dejemos de omitir y admitamos que “sabemos” que este es nuestro tiempo, como hoy y todos los tiempos anteriores, la diferencia es que ahora lo sentimos y gozamos en secreto. Para todos, esto es lo que deberíamos estar haciendo:

Primero dejar que nuestro exterior refleje lo magnífico de nuestro interior, aunque se diga lo contrario a veces esta motivación nos hace el resto del camino más orgánico y “gozable”… Vístete con lo que quieras, y digo con lo que se te dé la gana: sensual, colorida, pragmática, bohemia, simple, desaliñada o ajustada, si ésa es tú marca personal vívela, dejemos de esconder lo que nos gusta, porque adivina… ya no tenemos que pedirle permiso a nadie!!; pinta, corta o peina tu cabello como te sientas, porque ha sido símbolo de feminidad desde siempre, así que ahora modelemos nuestra cabellera representando nuestro concepto individual de feminidad, hay que agradecer al universo por tener algo que se llama personalidad y poder usarla cuando queramos. Maquíllate o desmaquillate, que somos arte en la calle, no para ser mirada, sino para ser admiradas; deja que esas pecas y ojeras vean la luz solar sin avergonzarte y sin base, !jamás deberíamos ocultar lo que amamos¡ y si no lo amamos tanto, hay algo que debes saber… es normal que haya días que si y otros que no, lo importante es que los días de auto-amor deben sumar más, que los días de desamor contigo mismo o misma. Camina o avanza con la determinación que quieras, con la emoción por delante, o con la cabeza erguida; con el pecho avanzando más rápido que los pies, o con pasos largos y seguros, lo importante aquí, es que se escuchen esos pasos, pasar desapercibida ya no es una opción.

El siguiente paso no lleva tanta preparación y tiempo como el anterior, pregúntate cuáles son las 3 cosas que más disfrutas hacer y tomate el día para hacerlas, come lo que quieras, baila cuanto quieras, habla cuanto desees, canta en voz alta y abraza la idea de ser libre completamente, cuando sabemos de qué gozamos y disfrutamos de nuestras voluntades, no lo dejamos ir tan rápido y sabemos que debemos proteger esta parte de nosotras y del resto. Recuerda que cuando hables, debes hacerlo teniendo claro que dejaras un mensaje en otro, y ese puede ser un -tú también puedes ser feliz y libre, sentirte bien y completa porque es tu derecho-. No te disculpes por pensar distinto, ni por ser un tanto intensa cuando quieres decir algo, ni por hacer más ruido del común, que gracias a las diferencias nos sentimos más acompañadas en el mundo, al día de hoy.

Finalmente recuerda, que somos todo lo que este mundo no conoce y necesita, somos amor, creatividad, suavidad y acogida, somos constructoras; somos perdón y oportunidad, reparadoras y conciliadoras, pero también líderes, ejemplos a seguir, productoras y doctoras; somos las justicias y peleas por lo bueno, e incluso los chamanes de la vida, somos la visión y la pasión de la resiliencia que traen todos los que han sido distintos alguna vez, y somos la unión de todo lo que puede llegar a crecer en la vida.

Estoy tan orgullosa, nos siento tan cerca y veo un potencial que me deja impresionada, doy gracias a la diversidad por darnos motivos y voz para caminar claras y fuertes, aplastando mitos y miedos, sembrando seguridades y justicias.
Amemos nos todos, comenzando por nosotros mismos y representando en cada arista de nuestra vida, la esencia que nos caracteriza… Ser feliz no es un cuento, es como deberíamos ser y si esto no es así, date el tiempo para pensar y redireccionar el camino.

¡Felicitaciones y saludo a todas y todas 😀!

Rayo Pizarro A.

El descubrimiento y la cosecha de la libertad

Recuerdo bien el ardor y la tensión que sentía en la piel cada vez que tropezaba, mis rodillas sangraban y el dolor se hacía intenso en mis raspadas manos, mis medias siempre estaban rotas. Según mi madre, pasaba más tiempo en el suelo que caminando bien. Seguramente en el colegio los cordones de mis zapatos, los escalones de cemento, o los empujones de otros niños corriendo, no me hacían tarea fácil reconocer el terreno; A pesar de esto jamás me molesto tropezarme o tener heridas, generalmente no lloraba, aunque el dolor fuera fuerte, quizás solo era un poco torpe o realmente me costó entender como desenvolverme en ese nuevo ambiente.

Ya joven, dejas de tropezar tanto y caer tan seguido, porque siempre estamos observando dos veces donde pisar, evitamos sentirnos vulnerables desde cualquier punto. Esto, es necesario cuando asimilas como debes manejarte entre los demás. Así que, con el tiempo me fue quedando esta sensación rara de extrañar ese ardor, el que me hacía sentir con sus molestias, cómo mi cuerpo tenía la fuerza para mejorarse a sí mismo.

“No lo sabía en ese entonces, pero el ardor representaba mi capacidad de aguante y fuerza, por eso no lloraba, no había razón cuando el cuerpo había soportado un impacto del que había salido casi ileso”

La última vez que recordé ese tipo de sensación, fue cuando salte desde un columpio en su máxima altura de balance, a los 23 años y me sentí tan bien, dentro del dolor y la risa por la necedad de la acción; Seguramente ese salto desencadenó algo, con el paso del tiempo me encargue de trepar algunos árboles y pase más tiempo en algunos sectores verdes, sin embargo, hace poco más de un año, me enfrenté por primera vez a la montaña como debía ser: con su altura, su falta de oxígeno, su presión atmosférica, sus temperaturas extremas, el dolor de todo el cuerpo, el agotamiento máximo y las frustraciones, también las grandezas que trae el camino, además del colapso mental y corporal que algunos episodios traen.

Cuando encontré esto, la sensación de ardor cobro significado, no era simplemente leve masoquismo, tenía mayor propósito del que habría pensado tiempo atrás; creo que se podría asimilar a, llevar a tu cuerpo y mente a límites que nunca habías conocido en ti mismo, o a vivir una vida completa en 24 horas de movimiento, a subir por la ruta joven y bajar viejo desde paisajes irreales, vivir solo el presente, estando increíblemente tan presente en uno.

Luego de este descubrimiento todo comenzó a desencadenar pensamientos diferentes y decisiones un tanto irracionales para el resto. Como la vida es una, decidí enfrentarme a lo que estaba soñando por las noches y me vine a vivir a un lugar desconocido para mí, con un monto mínimo de dinero para dejar todo lo que tenía de lado y buscar lo que realmente necesita mi espíritu; rutas desconocidas y una vida con los espacios que siempre he querido explorar.

“Esto tiene bastante relación a los tipos de juego que tenía de pequeña; siempre eran grandes aventuras en travesías exóticas; realmente la casa, el auto y el carrito de compras, no eran algo que cautivara mi atención en ese entonces”

Durante varios años, justifique mi libertad dándome el tiempo para tomar un café en el trabajo, o comprando cosas solo por la necesidad de adquirir algo nuevo en mi vida; saliendo a bailar entre semana, o con la copa de vino que bebes escuchando música agradable luego del trabajo; ahora, puedo reconocer que esas mismas acciones son las que muchas veces nos ayudan a pasar rutinas cargadas de dificultades, en vidas poco motivantes. La verdad es que hoy, las considero demasiado pequeñas para representar mi propia libertad.

“Sería bellísimo que todos lográramos revertir los porcentajes entre responsabilidades y tiempos libres”

La verdad es que esos tiempos libres, son tu libertad dosificada en pequeños sorbos, esperando algún día poder ser bebida a lo largo, como un trago fresco y hasta el tope del vaso. Todos nacemos libres, por lo menos en la suerte de mundo que tengo cerca. Pero a corta edad aprendemos a racionarnos y dividirnos a nosotros mismos, esto pasa sin darnos cuenta porque la libertad va de la mano con los miedos, si no sales de tu zona de confort creo que nunca podrás hallar lo que realmente te hace sentir libre o vivo. Si lo intentas y logras llegar al límite de tu zona de confort, estarás solo y repleto de miedos… pensarás en regresar, pero sería perder mucho avance… así que, solo encontrarás una acción posible, saltar, y desde el segundo en donde diste el impulso, todo tu ser va a reconocer la libertad, todo tu ser se va a sentirse completo y latente, y sabrás que ya te convertiste en una nueva versión de ti mismo.

Mi libertad está en máxima expresión, cuando luego de una larga y dura aproximación a cumbre, me siento en el suelo sudando, empolvada y mojada, mis pies están cansados, mis piernas tensas y mis manos sucias con, tierra y manchadas de pasto, ramas y flores… Respiro tratando de bajar mis pulsaciones cardíacas mientras el viento seca mi sudor, miro el sol a lo lejos iluminando todo… Mi cuerpo no puede estar más vivo, mi mente no puede estar más despierta, el mundo no tiene fronteras en ningún sentido y en ninguna dirección, el tiempo es el sol y por ese momento pertenezco exactamente a donde estoy, ésa es mi libertad.

“Hay orgullo en lo que haces y pasión por lo que descubres y vives, no hay nadie a quien culpar de nada y nadie más responsable de tus acciones que tú mismo, estás tú y el pensamiento correcto o incorrecto, eres libre y te haces cargo de ambos… Hay orgullo en probar tus límites, porque nadie te puede restringir o prohibir nada, solo estás tú y la ruta”.

Escribir en este blog es una de mis libertades favoritas, sacar uno de mis pensamientos o ideas a relucir, para que en algún punto alguien lo lea o lo encuentre, es lo que me agrada. Creo fervientemente que, no nacemos en este mundo para quedarnos en la oscuridad… no debemos permitirnos acostumbrarnos a la falta de luz.

Formas de libertad hay muchas, esta es la mía ¿cuál es la tuya?¿lo has pensado?

Rayo Pizarro A.

¿Intimidad?

Intimidad, hasta hace poco supuse que la palabra estaba relacionada con nuestros cuerpos y una cercanía sexual entre dos, creo que la mayoría de jóvenes contestaría algo parecido ante la definición. La verdad es que, en estos tiempos no nos damos un espacio para entender conceptos que no son usados con frecuencia en nuestra cotidianidad, a pesar de la importancia que estos puedan tener en nosotros.

Cuando esta palabra cayó en mi día, note que mi idea de su definición estaba sumamente errónea, por ende, busque en las redes usuales el concepto, encontrando que la mayoría de los resultados hacían referencia a la sexualidad. Esto quiere decir que mi definición inicial debía ser por una conformación cultural de esa idea, “la intimidad es propio de una pareja y se representa con la sexualidad”; Entonces lo contrasté con la raíz de la palabra que proviene del latín intĭmus, “interior o muy interior” y esto me dio un alcance mayor a la idea, intimidad se refiere a exponer y compartir lo interior.

Definitivamente y a pesar de la noción cultural instaurada actualmente, la intimidad no se encuentra solo en la pareja, de hecho, conozco mujeres adultas que no tienen una relación íntima con sus maridos a pesar de llevar 40 años juntos, principalmente por la gran brecha de género en las generaciones pasadas, lo que no quiere decir que no haya amor ni pasión en ellos.

“Es impresionante cómo la sociedad y la cultura van dirigiendo y hostigando las ideas que formar nuestra vida y nuestra visión del mundo.”

Esto me hizo pensar en mis relaciones, partiendo por la familia, pareja, amistades y nexos laborales. Si la intimidad es la exposición de mi interior, lo que no sé expresa de forma simple, parte de esta sería: ideas de frustraciones o dolores, pensamientos de dudas y miedos, emociones negativas o popularmente rechazadas. Es conocido que tendemos a comunicar lo positivo más que lo negativo, es cosa de mirar “Instagram”, por ende, esa intimidad va relacionada a la empatía y al respeto que voy a encontrar en mi receptor.

“Entiendo porque tenemos un oleaje de soledad en nuestras comunidades”.

Aprendemos a comportarnos de ciertas formas frente a ciertos perfiles, lo hacemos para adaptarnos a un medio que tiene esas exigencias, pero cuando yo decido comportarme de cierta forma para obtener un trabajo, encontrar pareja, hacerme conocido en las redes, ser popular en el colegio, o lo que sea, estoy deliberadamente creando capas sobre mi intimidad, capas que posteriormente serán difíciles de manejar, si no tengo a alguien que me haya conocido antes de haberlas creado, una amiga de cuando teníamos 8 años, mi madre o un hermano, quienes serán por muchos años quizás los que evitarán que ese sentimiento de soledad surja en mí.

En algunos, este proceso de tener gente cercana se da naturalmente, en otros no existe, y actualmente el mercado de perfiles que hemos formado con el uso de redes, los deseos aspiracionales, la publicidad, el comercio, la condición social y todo lo demás, hacen que nos dejemos de centrar en esos pensamientos o emociones que son tan particulares y tan lejanos al resto, que con ello, se pierde la noción de lo importante para un ser humano que es la conexión, “la profunda conexión”.

Hemos ido replegando nuestras herramientas comunicacionales incluyendo las emocionales, por muchas razones externas y creo que la única forma de revertir el sentimiento general de soledad, es incentivar y dar un espacio a la intimidad, a la empatía y al respeto mutuo.

Esto quiere decir que de alguna manera debemos comenzar a mejorar nuestras costumbres comunicacionales, a dar el primer paso para que el otro sea capaz de dejar mensajes importantes, tan importantes que a veces salvan vidas, o permiten hacerles saber lo necesario para que esta persona se sienta mejor. Lo difícil de esto, es que, en la ilusión de independencia que nos creamos, debemos asumir que los únicos que nos pueden salvar de la soledad es un otro, al igual que nosotros a un tercero, lo bello es que nos toca compartir la experiencia y la responsabilidad.

Si cuento cuantas personas en mi vida son íntimas para mí diría que 3 pasando a 4 y espero poder rodearme de un círculo grande e intimo cuando ya tenga muchos años encima, así que trabajaré en ello. ¿Cuántas tienes tú? ¿Crees que ese número puede crecer con el tiempo?

Rayo Pizarro A.

Atracciones

Todo contiene agua, cuerpos humanos, aire, sangre, partículas de agua nos rodean.

En invierno las calles de Santiago se inundan y muchos comienzan a ser pez. Peces de distintos tamaños y formas, con colores húmedos y brillantes. 
Entre tanto movimiento y silencio sumergido en el bullicio de la ciudad, el calor de los terrestres se percibe, todos rojos y vibrantes, siempre intensos.

Cuando llega la lluvia, los aromas desvelan emociones, terrícolas acercándose a lo mojado y a acuáticos atraídos por el color. Es algo necio de ver, esa atracción de opuestos, esa exploración de lo distinto. El crecimiento que generan dos.

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Rayo Pizarro A.

“Para curiosos”

Abraham Maslow, psicólogo humanista estadounidense, dijo “A los niños no hace falta enseñarles a ser curiosos” Y ese enfoque, es el que estamos perdiendo.

Al crecer asimile bien las diferencias de opinión e ideas, volviéndome muy tolerante y respetando todo lo que podía escuchar o entender, sin necesariamente compartir la moción; no fue por agradar, ni con el fin nato de la buena convivencia, la “tolerancia” nació en mí únicamente por mi fuerte “curiosidad”, siempre queriendo aprender y entender cosas tanto cotidianas, como extrañas. Gracias a esto y a la práctica constante de la investigación y experimentación, logre tener un mundo interior, intelectual – creativo, amplio que siempre esta en la necesidad de seguir expandiéndose, por la consciencia de entender, “que lo que ya sé, no es suficiente”, y con esto traigo la palabra “modestia”, cualidad que creo esencial en el tema. De hecho, la relación de términos sería así: curiosidad por lo desconocido, humildad o modestia por mi ignorancia, y tolerancia para aprender lo que pueda de otros. 

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Aun así, actualmente he convivido con varias personas que no sienten curiosidad por casi nada, y al parecer no les es necesario. Tan habituados a sus mundos y tan cómodos en ellos, que simplemente no desean nada más. Esto me llama profundamente la atención y pienso que podría ser una problemática social importante.

Esta dificultad, “la privación autónoma de tu visión, limita tu desarrollo personal”, y nuestras sociedades son construidas mediante nuestro crecimiento individual, quizás podríamos avanzar a una evolución colectiva de manera más empoderada o acertada; seguramente el avance en todas las ramas como: ciencias, tecnologías, educación y salud, por ejemplo, serían enriquecidas considerablemente, solo por la decisión individual de ver más allá, de expandir fronteras.

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Este fenómeno, lo he visto junto a mi madre. Profesora de educación básica en un colegio de niños en riesgo social. Al contarme sus peores días en el aula, acude a la palabra, desinterés constantemente, como si los niños de cierta edad ya no considerarán nada como algo digno de ser aprendido.

Conversando el tema me dice que podría fundamentar esta falta de curiosidad, en el desarrollo temprano de los niños inmersos en entornos carentes de riqueza espiritual, insuficientes de valores, creencias, sentido de trascendencia y aspiraciones, lo cual concuerda.

Sabemos que la curiosidad es intrínseca en ellos, pero si cuartamos sus herramientas para crecer espiritualmente, estos la irán supliendo buscando el sentido de pertenencia en cosas más simples,en elementos tangibles y comodidades absurdas. Debido a esto, es evidente que sus aspiraciones se vuelven limitadas, literalmente por el deseo de “tener más” en vez de querer “ser más”, formando adultos condicionados, finitos, cuando podrían ser los Einstein de nuestra época.

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Teniendo una infinidad de temas para ser curiosos, como la psicología del humano, las conductas sociales, un sinnúmero de artes, religiones, investigaciones científicas, la vida en sí, nos permitimos ya adultos, seguir perdiendo nuestra capacidad de asombro y curiosidad. Tenemos el deber primero, de despertarnos para expandir nuestros límites, convirtiéndonos en seres más respetuosos y tolerantes, para conscientemente formar niños que sientan curiosidad por la vida y sus fortalezas, infantes que entiendan de respeto, y sean tolerante ante las diferencias de visión u opinión, individuos que crean en las posibilidades, originando el deseo propio de ser mejores, de optar a más opciones, de salir de lo usual, de evolucionar nuestra sociedad. Esta es la forma más sencilla de progresar.

Encontré una frase que de alguna manera refleja lo que pienso, es de Humphry Davy, químico británico y fue dicho entre 1790 y 1820 aprox.

“Nada es tan fatal para el progreso de la mente humana, como suponer que nuestros puntos de vista sobre la ciencia son lo último, que no hay misterio en la naturaleza, que nuestros triunfos son completos, y que no hay nuevos mundos que conquistar”

Qué piensan ustedes, ¿qué cosas hacen como personas curiosas? y ¿cómo se podría fomentar la curiosidad en el resto?

Saludos!

Rayo Pizarro A.

 

Rituales

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Momentos que empujo a revivir continuamente

Baila conmigo con melodía fugaz

Disfrutemos de tu intimidad y luego de la mía.

 

El tiempo se pausa porque así

lo pedimos, cede por envidia

a nuestros pasos a nuestros roces.

 

Acostúmbrame a tu presencia

acostúmbrate a la mía

quiero hacerte falta y que me duela tu ausencia

 

Baila conmigo en las noches de invierno

a mitad de semana

correré cada jueves

tú sabrás que te espero

lograras extrañarme el resto de la semana

mientras yo te anhelo día a día.

 

Es un común acuerdo, como ves

comencemos este ritual

juntemos años de bailes y roces

para que los rituales hagan historia

nuestra historia.

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Rayo Pizarro A.

La vergüenza más torpe y valida.

¿Cuán profundamente molesto, tienes que estar contigo mismo para conscientemente sacarte de ese estado?

Cada cierto tiempo todos vivimos un agobio de sensaciones y emociones negativas, estas son un cúmulo de trabajo, estrés y frustración. Generalmente enfocamos esta rabia o impotencia en uno o dos culpables, “contra todo el resto”, jefes, parejas, empresas, gobierno o “contra ti mismo”, las decisiones que tomamos nos llevan a donde estamos actualmente, y si bien, hacerse cargo de nuestras elecciones no es fácil, es nuestro deber si deseamos vivir a gusto.

Llegar al punto de pensar negativamente sobre uno mismo o sobre todos los demás, no es una buena emoción para andar cargando día a día, pero quizás es la forma que tiene nuestro cerebro, cuerpo y por qué no, alma, para pedirnos un cambio; independiente a que en un estado así, las salidas son difíciles de encontrar.

Algo así me paso, note que el problema era mío una tarde que sola, continuaba frustrada y enfadada tratando de soportarme a mí misma. Cuando ya no quise seguir echando a perder mi día, hice lo primero que vino a mi mente.

Me fui a mi desierto living, puse música y escuché solo canciones que me hicieran recordar los tiempos en donde los problemas eran detalles del día, el estrés no existía, y mi cuerpo rendía al 1000%, días como mis primeros años de universidad.

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Con las luces apagadas, abrí las cortinas para ver el paisaje nocturno de la ciudad, un poco tímida comencé a seguir el ritmo de esas canciones que para nada son parecidas a los hits actuales, pero aun así son canciones que me hacían sentir eufórica en las fiestas o en las casas de amigas que disfrutaban de lo mismo.

Cuando los recuerdos de buenos momentos comenzaron a brotar, no podía parar de reírme y me fui soltando al ritmo de las cantantes extravagantes que me siguen gustando como si tuviera 15 años, entre mis pasos de baile, vi que unos rayos de luz calcaban mi silueta como sombra en las paredes, lo que me llevo a reventar en mil pedazos y me volví loca, comencé a saltar, reír, gire, expandí mis brazos hasta el infinito y seguí así por al menos unas tres horas, danzando con mi sombra, jugando con ella, tarareando las canciones, imitando a las artistas, reencontrándome con mí yo de 8 años atrás y podría decir que encantándome con la niña, adolescente y adulta que hace tiempo no tenia la oportunidad de ver. Me sentí tierna, poderosa, bella, feliz y un poco loca. En un par de horas pienso que regresé a mi esencia, a ser feliz por qué sí, a vivir momentos inolvidables y posiblemente entre todo ese sudor de noche de verano y risas, pude dejar ir problemas y malos sentimientos que me pesaban horas antes.

No crean que el inicio fue fácil, extrañamente estaba avergonzada de estar bailando sola en la oscuridad, aunque mi cerebro me preguntaba ¿por qué la vergüenza, si nadie te mira? no sabía de donde nacía ese morbo por hacer cosas que quizás por mi edad, o por mi perfil de adulta o empleada dependiente, o no sé, mujer y no niña, no puedo hacer. Así note las limitaciones que uno se va sumando en la vida; “los miedos a dañar tu imagen”, porque la imagen importa sobretodo hoy en día, el perfil que uno enseña, determina el respeto de otros hacia ti, su nivel de confianza contigo, o si quieren pertenecer o no a tu círculo. Tanta presión en ese aspecto nos vuelve herméticos, poco reales quizás, o acostumbrados a hacer lo socialmente aceptable. De ahí nacía mi vergüenza, si alguien me hubiera descubierto hubiera sido “juzgada”, por loca, rara, desubicada, o lo que encontraran pertinente.

Puede ser que sea tema personal lo de cuidar mi imagen, puede que el resto del mundo no se preocupe. Pero tenemos demasiadas referencias en los distintos medios de como debemos ser o comportarnos, lo fuerte es que llegan a ser tan imperativos que hasta yo misma me juzgue estando sola. ¿No les parece impresionante?

Solo me queda decir, que fue un momento muy íntimo conmigo misma, muy gratificante y ejemplificador. Si bien seguiré cuidando mi imagen en el trabajo y en familia, me daré nuevos momentos recreativos para que mi espíritu ande más feliz por la calle y se sienta más libre de hacer cosas diferentes solo porque sí.

Finalmente, sé que quizás no para todo el mundo sea indispensable bailar solos música de los 80 o canciones favoritas extraídas de dibujos animados, pero con las luces apagadas y las cortinas abiertas como enfrentando el mundo sin que el mismo los note, ¿lo podrían hacer? o ¿ya lo hace? Y si es así ¿cuáles serían esas  estrafalarias canciones? o ¿se han limitado alguna vez solo para cuidar su imagen?

Yo les dejo una de las mías, para que se rían e imaginen a alguien contorsionándose en la oscuridad 😊

Sí es Grimes, no juzguen jajaja

Saludos!

Rayo Pizarro A.

Prejuicios… algo inmoral pero muy útil x.x

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Soy muy buena prejuzgando a las personas y es un ejercicio que hago constantemente. Personalmente me gusta llamar a esta práctica “generar perfiles” en donde categorizas aspectos distintos de la gente, y formas conjeturas de su manera de ver el mundo y sus probables modos de actuar mediante el análisis de sus personalidades y conductas, me concede un nivel de entendimiento en el “por qué”, de muchos aspectos sociales y humanos. Esta forma de prejuicio es solo un acercamiento a la persona analizada, evidentemente, para conocer más hay que indagar aún más con otros tipos de técnicas, pero gracias a que he generado un perfil previo del sujeto, he podido llegar a él de una forma sencilla, evitando roces, predisposiciones negativas o rechazos; Así, he conseguido conocer realidades distintas, vivencias lejanas y extraordinarias, pensamientos diferentes, aprendiendo a ser más tolerante y mucho más empática.

Pero como humano que soy, también he caído en el prejuicio irracional que es el más habitual entre nosotros. Ideando pensamientos incorrectos y muchas veces inmorales. Esos que te hacen cruzar la calle o afirmar tu cartera sin reales razones. Este es el mismo prejuicio que lleva a la discriminación de distintos aspectos como: raza, sexo, religión, partido político, entre muchos más. Todos sabemos que hacer prejuicios es un aspecto repudiado socialmente, por su falta de argumentos y su indecoro, por así decirlo, pero yo diría que es imposible de no generar.

La verdad es que los prejuicios son una manera consciente de la autopreservación al enfrentar una posible situación hostil; pero también nos brinda la capacidad de manejar situaciones en donde nunca hemos estado antes, enfrentar a personas con las que jamás hemos tenido la posibilidad de interactuar, todo debido a nuestra capacidad de análisis racional, quien nos permite salir bien de estos acontecimientos adaptativos.

La principal diferencia para generar buenos prejuicios esta en saber de dónde nace tu prejuicio, ¿se formó desde tus emociones o desde tu razón?

Cuando se forma desde tus emociones, como el miedo, o desconfianza, es en donde nuestra perspectiva del sujeto falla al igual que nuestra moralidad al observar la situación o al personaje. Cuando se utiliza”la razón” por otro lado, es posible que acertemos a la visión que tenemos sin limitarnos a conocer más, así logramos expandir nuestros horizontes marcando un sendero fiable y cómodo para todos.

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Recordemos que la “razón” es lo que empleamos sobre nuestras emociones, para controlarnos y limitarnos, logrando funcionar en sociedad. Si todos camináramos por la vida expresando todas nuestras emociones, no se podría vivir en paz y efectuar una libertad sana como la que tenemos hoy. Las normas sociales están formadas bajo la razón.

Por otra parte ¿se han dado cuenta de que generalmente, tendemos a sacarnos del montón? esto es “instinto de preservación” cuando los prejuicios nos hacen dividirnos entre nosotros y el resto. Por ejemplo en orden de prioridad esta: “mi vida”, la de mi familia, la de mis amigos, la de mis conocidos y finalmente el resto, por lo que es claro a quien elegiría sacar del país en un posible enfrentamiento armado. Eso son instintos independientes a la razón, como individuo trataré de prevalecer sobre los derechos de los demás, a pesar de que mi moral y razón digan lo contrario.

Adam Smith dice:

“Si nuestros sentimientos pasivos, son casi siempre tan sórdidos y egoístas, ¿cómo es que nuestros principios activos a menudo deberían ser tan generosos y nobles?

Existe la razón, los principios, la conciencia. Que nos dice con una voz capas de asombrar a la más presuntuosa de nuestras pasiones, que no somos más que uno en la multitud, en nada mejores, que cualquier persona de la misma.”

Como seres racionales nosotros sabemos que debemos limitarnos.

Deberíamos acercarnos a alguien distinto y hacer que nuestra simpatía llegue a esta persona, logrando conocerse de manera grata. De esta forma, tú romperías con el prejuicio de su grupo a través de él, y él con el prejuicio en tu círculo por medio de ti. Siempre las experiencias positivas pueden aminorar los impactos negativos.

Finalmente, díganme la verdad ¿cuáles son tus prejuicios más habituales? ¿los racionales o los emocionales?

Saludos!

Rayo Pizarro A.

 

 

 

 

“El hombre que conozco”

El hombre que conozco, siempre estás constante y vigilante, inserto en roles que mantiene junto al tiempo, por motivos ligado al amor. Contenedor de la locura. Viene a forjar y construir, a cuidar de lo que formas parte. Corta sus alas cuando decide que su permanencia tiene más sentido estando presente. Se irgue potente frente a la amenaza, siendo imbatible si tiene porque luchar.

Indomable en sus días juveniles, va dejando pasiones en sus pasos. Tras ideales que crecerán o cambiarán en el tiempo, sigue caminando, seguro de que avanzará aunque el terreno tiemble, y lo inunde el miedo. Creyente o no, no permitirá abatirse en escenarios crueles, serás fuerte por todos los que tiene que ser fuerte, porque sabe que así tiene que ser. Los problemas de otros los tomará como suyos, para arreglar sueños rotos, por los valores en lo que cree.

Creadores de la paz y sabios pensantes, conscientes de su poder de destrucción eligen fundar antes que abatir.

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El hombre primero. Ligero da aires de protección, instruye con voz segura y añeja, toma los problemas que uno a uno va desojando de poder y resolviendo en experiencias que algún día desentrañará, para el cuidado de su retoño; no por débil, si no, por ser de valía inigualable. Cada día va muriendo y su fortaleza de los 20 ya esta en sus décadas más lánguidas. Aun así, su conciencia sabía se gana horas eternas de entendimiento mayor, el que dará con paciencia entera al joven, porque es su deber de padre.

El hombre segundo. Viene el compañero, inseguro con expresión fuerte. Quiere ser grande y desplegar sus alas. Potente de energía y sueños, vive ansioso lo que quiere vivir. Encanta su terquedad y determinación, el amor y sus pasiones es todo lo que necesita, siempre listo para la batalla que el hombre viejo ya trata de evitar. Brillante cuando sus ideas claras avecinan e inundan lagunas de miedos, en quienes lo observamos.

Distinto a la mujer, asusta y se admira. El poder en sus manos que ellos ya conocen, lo hemos visto todos.

Somos distintos, diversos, vinimos al mundo para encontrarnos, nos encontramos porque nos necesitamos, aunque sea una batalla entendernos, la recompensa es tenernos.

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Rayo Pizarro A.