Simple anécdota de una ansiosa

Ayer sentí ansiedad, tiendo a pensar que las mujeres la vivimos de manera más intensa que los hombres. Me refiero a esa ansiedad que te pide comer mucho y rápido, o esa que te hace ir y comprar un montón de ropa sin pensar mucho en el dinero que te faltará a fin de mes.
Aquella que simplemente te pide comprar o comer harto de varias cosas o de una sola, la misma en donde tu lógica deja de funcionar por unos minutos.

Pero teniendo muy cociente de que mi pesar era mi ansiedad, me dije -Rayo, ropa no la necesitas, así que ni siquiera entremos a mirar nada; comida, siendo la alegría de la vida podría ser, pero mi gula pecadora me haría comer hasta sentirme mal, tampoco es una opción.

Así que me dedique a caminar por el centro de las necesidades imaginarias, el “Mall”. Esperando a que la tentación se presentara y terminara con mi pesar, deambule sola lentamente hasta que una librería se mostró. Sin titubear entre y me mantuve ahí cerca de una hora y treinta minutos buscando lo que en esos momentos me ayudaría a calmar mis deseos.

Recordé que de pequeña mis lugares favoritos para ir con mamá, era ir a comprar útiles escolares, con todos sus arcoíris en colores y formas, o entrar a las misteriosas librerías, quienes increíblemente guardan tantas aventuras en formatos tan pequeños.

Me dije, -sí, esto es lo que necesito- inspiración de otros mundos, épocas, vidas, historias.

Decidí comprar un libro de poesía y alguna novela, nada más. Termine saliendo con tres libros de poesía y una novela, -esa maquiavélica ansiedad-.

oscar hahn

Compre autores que son desconocidos para mí, la misión al comprar libros siempre es conocer lo desconocido y uno de los libros de poesía que me cautivo fue de Óscar Hahn, historias de fantasmas en poemas. Que cosa más llamativa y extraordinaria, que ingenio y creatividad.

Me emocione al verlo pues me gustan las historias de fantasmas y aún más la poesía. Así que veré que tal me va y si algo de Óscar Hahn me cautiva, lo escribiré para ustedes.

Salí de la librería con la billetera liviana, pero con un sentimiento de control y cordura, poco reales. Las mujeres tendemos a auto engañarnos y somos muy buenas manipulando, por lo que cuando lo hacemos con nosotras mismas, simplemente nos dejamos ir con la gran fantasía y no hay ningún problema.

Pienso que las personas y el comportamiento humano es muy interesantes y los libros lo comprueban.

Rayo Pizarro A.

 

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